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Gabriel Calderón Molina

Diversos medios de comunicación del mundo están alertando sobre los graves  impactos mentales que  viene causando  la Inteligencia Artificial (IA) y el excesivo uso de los  celulares por los menores de edad. Entre ellos  está la  revista The Economist que, como lo publicó el periódico El Tiempo  (2 de agosto), varias de la mejores universidades del mundo registran  con preocupación el bajo nivel académico con el que están llegando ahora los estudiantes por la adicción a las pantallas.

Dicha publicación menciona las siguientes Universidades: La de California, La de San Diego, la de Harvard, La Universidad Autónoma de México, y en Colombia EIA (la mejor del país en pruebas Saber Pro). En la Universidad de Harvard los profesores de las carreras de humanidades y ciencias sociales se han visto obligados a reducir considerablemente los textos y el material de lectura porque descubrieron que a sus alumnos les cuesta cada vez más concentrarse y comprender lecturas que, aseguran, hace diez años eran sencillas para el estudiante promedio. Para los científicos de esas universidades el uso elevado de las pantallas, redes sociales y al Inteligencia Artificial (celulares y Tv por menores), está  modificando los procesos de aprendizaje, la capacidad  de concentración, las  habilidades lectoras, incluso el pensamiento crítico, tanto en los más pequeños como  en aquellos  estudiantes en los niveles más  avanzados, dice la publicación mencionada. La Unesco por su parte, ya ha expresado  su preocupación por la  evidencia científica del  impacto de dichos dispositivos en el proceso educativo. 

Por otro lado, países como Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Francia e Italia y otros de Europa,  están sacando las tabletas y los computadores de los  salones  de clase para volver a los libros impresos, a la lectura profunda y a escribir a  mano, como se hacía  en tiempos pasados, después de comprobar las posibles  consecuencias  catastróficas para la  mente humana que originan la pérdida de  capacidad creativa, debilitamiento del pensamiento crítico  y  los efectos  negativos en la productividad  de los  países.

En países  como Colombia, estas preocupaciones que  generan los celulares y demás  pantallas por  los  menores y la  utilización de la IA en las etapas de formación profesional, no parece importarles a los padres de  familia, colegios y universidades.