Julio Bahamón Vanegas
Yo nací en Neiva, pero crecí en Baraya en la finca de mi padre El Cardon. Una región seca por excelencia, al igual que Tello, Fortalecillas, Villavieja, Colombia, la región del rio Cabrera aguas debajo de “carrasposo”, Aipe, y algunos municipios más al suroccidente de Neiva como Palermo, y al sur, como Hobo y Tesalia.
Siempre me he hecho esta pregunta: ¿Por qué permitimos que durante los meses de invierno cuando en el norte llueve poco, pero torrencialmente, que grandes cantidades de agua corran por nuestros ríos y quebradas, mientras que pocos meses después nuestros campesinos padecen por la falta del agua para sus cultivos y ganados? No podemos resignarnos a esperar a que vuelva a llover. Tenemos que aprender a guardar el agua cuando llueve y sobra, para utilizarla cuando nos hace falta.

Esa es, en esencia, la propuesta que vengo haciendo con el proyecto que construiremos para esas zonas áridas con lo que he denominado el Oasis Verde del Norte y del suroccidente del Huila: una estrategia que adelantaremos para transformar el agua de invierno en agricultura, empleo, seguridad alimentaria y prosperidad rural. Aprovecharemos las condiciones topográficas de la región mediante la construcción de una red de pequeños y medianos embalses, entre los 100.000 m3 y 1.000.000 de m3, conducción, riego tecnificado, protección de microcuencas y recuperación de suelos. Este será un sistema hidráulico territorial.

Para entenderlo mejor, vale la pena mirar la experiencia histórica que transformó buena parte de España. Después de la guerra civil española, España enfrentaba enormes dificultades económicas, escasez de alimentos y una agricultura profundamente afectada. La política hidráulica adquirió entonces una importancia estratégica. En ese momento el agua dejo de ser tenida en cuenta únicamente como un recurso natural y comenzó a ser tratada como una infraestructura económica. Ese pais inicio el sistema de abastecimiento de su capital Madrid en donde, a su alrededor, se fueron construyendo pequeños y medianos embalses de regulación y almacenamiento:
En el Riosequillo, en el Atazar, entre otros, para citar los más importantes, 1960 y 1972, algunos de ellos con una capacidad de almacenamiento de 425,3 millones de metros cúbicos, equivalentes al 46% de la capacidad total del sistema de abastecimiento de la capital ibérica.
En nuestro proyecto, primero construiremos la infraestructura, presas en tierra compactada y/o concreto; se conecta mediante estructuras de captación y canales de derivación localizadas topográficamente para que el agua de invierno de las quebradas llegue a llenar los vasos de los embalses, se almacene y quede disponible para cuando la sequia lo exija.
Así funcionará nuestro sistema hidráulico: Lluvia + almacenamiento + regulación + conducción + riego, igual producción. El Huila tiene agua, cae en invierno torrencialmente, especialmente en el Norte. Lo que necesitamos es administrarla mejor. No será un gigantesco embalse que dependa de una sola obra. Estudiaremos estratégicamente su localización, mediante un levantamiento georreferenciado general todas las áreas en donde debamos construir la red de pequeños y medianos embalses y reservorios para cada zona. Con ello garantizaremos que el agua llegue a cada parcela y convertirla allí en producción. No se trata de construir represas por construirlas. Se trata de construir el sistema que cada territorio necesita. Es el verdadero significado del Oasis Verde.
Un campesino con tierra, pero sin agua, tiene una riqueza incompleta. Primero el Huila.