Julio Bahamón Vanegas
Las obras publicas abandonadas, carreteras, colegios sin terminar, proyectos que consumieron recursos públicos y que hoy permanecen como testimonio de la desidia e improvisación, la falta de planeación, deberán ser examinadas con todo el rigor de la ley.
Si llegamos a la gobernación vamos a terminar las que estén inconclusas y sean necesarias para el desarrollo del departamento.
Mi política al respecto es que vale mucho mas no hacerlas, por el costo social, que terminarlas. Pero antes debemos saber exactamente qué ocurrió con cada una. Por eso ordenaremos una auditoria forense integral de cada obra inconclusa del departamento.
Determinaremos obra por obra: ¿que se contrató?, ¿cuánto se pagó?, ¿que se ejecutó realmente?, ¿qué quedo pendiente?, ¿qué dificultades tuvo, jurídicas, técnicas, financieras o administrativas se presentaron?, ¿quiénes fueron los responsables?, ¿qué modificaciones sufrió el contrato? Y que garantías o pólizas siguen vigentes de cumplimiento, de manejo de anticipos que puedan hacerse efectivas para defender el patrimonio público. Y, saber cuanto cuesta hoy terminarlas y su costo beneficio para la comunidad.
Después de la auditoria actualizaremos los diseños, estudios, cantidades de obra y presupuestos, cuando sea necesario. Cada proyecto deberá tener claridad absoluta sobre su punto de partida y su punto de llegada. Nada quedara a mitad de camino.
Mi compromiso será recuperar para los huilenses el valor de lo que ya se ha invertido y evitar que se pierdan nuevos recursos públicos. Por eso revisaremos las obras inconclusas de los 37 municipios con los alcaldes. Allí donde exista una solución técnica y financiera viable, elaboraremos la ruta para terminarlas. Y cuando encontremos responsabilidades que deban ser establecidas, entregaremos la información a las autoridades competentes. Esa tarea ya la comenzamos a hacer con el Distrito de Riego Tesalia – Paicol, con la información obtenida ante las entidades responsables del sector, a nivel nacional.
Gobernaremos para que los recursos públicos se respeten, las obras se terminen y los huilenses vuelvan a confiar en su gobierno. Esa será una administración de puertas abiertas, de cuentas claras y de resultados.
Las nuevas grandes obras que necesita el Huila, la infraestructura vial y férrea, los distritos de riego, la transformación agroindustrial, los caminos vecinales, la infraestructura educativa y de salud, tendrán que avanzar de manera simultanea con la recuperación de aquello que otros gobiernos dejaron inconcluso.
Primero el Huila: porque los huilenses necesitan obras terminadas, funcionado y al servicio de la gente.