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Por Eduardo Gutiérrez Arias

 

Felipe Olave, el actual propietario del Diario La Nación, regresó al Huila después de muchos años de permanecer en el exterior desarrollando con gran éxito múltiples actividades empresariales, pero no vino a descansar, vino a generar progreso, porque como lo ha dicho infinidad de veces, siempre quiso regresar al Huila, su patria chica a la ama con toda su fuerza, para sembrar en ella parte de sus recursos económicos ahorrados. Durante sus recorridos por muchas naciones del planeta, comprendió como el agua es un factor esencial en el progreso humano y vio como algunas de las más importantes ciudades del mundo se han construido a orillas del mar o en torno a un gran rio, pero en el Huila, Neiva, su capital departamental, le ha vuelto la espalda al rio Magdalena en cuya orilla oriental nació y creció hace 413 años.


Al regresar, además de comprarle a don Jesús Oviedo el diario La Nación, se propuso devolverle la cara al rio y compró un lote a orillas de este, en la confluencia con el rio del Oro. Allí inició el desarrollo de un proyecto urbanístico al que llamó “Mirador del Magdalena”. Como este es colindante con la isla Santorini, con extensión aproximada de 150 hectáreas, compró la isla y ha contratado los estudios necesarios para construir en la misma un complejo recreacional cuyo elemento central es un estadio de futbol multipropósito sobre el cual se adelantan diseños y trámites para su ejecución. También compró el Atlético Huila, cuya crisis lo llevó al descenso de la A. Ahora está en la tarea de fortalecer las divisiones inferiores del equipo para lo cual ha puesto a funcionar la Escuela de Formación en la que ya tiene vinculados 200 jóvenes.


El proyecto tiene amigos y enemigos. ¿Un estadio en una isla en medio del rio Magdalena para memorables partidos de futbol, celebraciones sanpedrinas y grandes presentaciones artísticas y culturales? Es un gran sueño. Los optimistas lo ven como una contribución al desarrollo regional. Los pesimistas como una amenaza al medio ambiente y un gran riesgo urbanístico. Los diseñadores insisten que antes que una amenaza ambiental es otra forma de iniciar la recuperación de una zona abandonada, contaminada y sin controles. Felipe Olave sabe que un proyecto de estos es imposible sin la contribución de la ciencia. 

Los estudios de hidrología e hidráulica, geotécnica y mecánica de suelos, estudio de impacto ambiental y paisajístico, logística y accesibilidad, diseño arquitectónico adaptativo, estudio de autosuficiencia, etc., son los que permitirán la ejecución de un proyecto seguro y confiable. Una inversión tan importante, cercana a los $600.000 millones de pesos, requiere todas las investigaciones necesarias por parte de los mejores expertos en la materia. Si ellas muestran su favorabilidad, este sería un renacer para Neiva.