Por Wilfred Trujillo, diputado Asamblea del Huila
El cierre del primer periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea del Huila no es solo un momento protocolario en el calendario institucional; es, sobre todo, una oportunidad para hacer balances con sentido, reconocer avances concretos y proyectar decisiones que impacten de manera real el presente y el futuro del departamento. En medio de debates, consensos y diferencias propias de la democracia, logramos dar un paso significativo en una apuesta que tiene nombre propio: juventud, identidad y proyección internacional.
Me refiero a la aprobación del proyecto de ordenanza que crea el banco de influenciadores del Huila, una iniciativa que, más allá de su componente innovador, representa una visión estratégica sobre cómo debemos contarle al mundo quiénes somos, qué tenemos y hacia dónde queremos ir como territorio.
Hoy, más que nunca, los territorios no solo compiten por inversión o infraestructura, compiten por atención. Y en esa lógica, la visibilidad se convierte en un activo determinante. Las decisiones de viaje, de consumo cultural e incluso de inversión están profundamente influenciadas por lo que se ve en redes sociales, por las historias que conectan emocionalmente y por las narrativas auténticas que logran trascender fronteras.
En ese escenario, nuestros jóvenes no pueden ser espectadores: deben ser protagonistas.
El banco de influenciadores nace precisamente como una herramienta para reconocer, organizar y potenciar ese talento joven que ya existe en el Huila. Jóvenes que, con creatividad, disciplina y conocimiento de sus territorios, vienen mostrando desde hace años la riqueza cultural, paisajística y humana de nuestro departamento, muchas veces sin apoyo, sin articulación y sin una estrategia clara que amplifique su alcance.
Con esta ordenanza, damos un mensaje claro: creemos en nuestros jóvenes y confiamos en su capacidad para liderar la transformación de la narrativa del Huila ante el país y el mundo.
Pero este proyecto no se queda en la superficie de lo digital. Tiene un enfoque territorial que resulta fundamental, especialmente cuando hablamos del sur del Huila. Municipios como Pitalito, San Agustín, Isnos, Acevedo, Palestina, entre otros, concentran una riqueza extraordinaria que combina historia, naturaleza, cultura y, por supuesto, uno de nuestros mayores orgullos: el café.
El sur del Huila no solo produce café; produce identidad. Cada taza que se sirve en cualquier rincón del mundo lleva consigo el trabajo de miles de familias, el cuidado del territorio y una tradición que se ha perfeccionado con el tiempo. Hoy, el café huilense es reconocido internacionalmente por su calidad, sus perfiles sensoriales y su origen. Ese reconocimiento no es casualidad: es el resultado de años de esfuerzo colectivo.
Sin embargo, aún tenemos un desafío pendiente: contar mejor esa historia.
Y ahí es donde el banco de influenciadores encuentra uno de sus mayores propósitos. No se trata únicamente de generar contenido, sino de construir narrativas estratégicas que integren el turismo, la cultura y la producción local. Mostrar el café no solo como producto, sino como experiencia: desde la siembra hasta la taza, pasando por los paisajes cafeteros, las tradiciones familiares y las nuevas generaciones que están innovando en el sector.
El turismo cafetero, bien articulado, puede convertirse en uno de los motores más importantes del desarrollo regional. Y para lograrlo, necesitamos conectar a nuestros jóvenes con estas oportunidades, formarlos, acompañarlos y brindarles herramientas para que sean embajadores de sus territorios.
Este proyecto de ordenanza también abre la puerta a una articulación más sólida entre lo público y lo privado. Instituciones, gremios, emprendimientos y comunidades pueden encontrar en este banco de influenciadores un aliado estratégico para posicionar sus iniciativas, fortalecer sus marcas y llegar a nuevos públicos.
Además, plantea un cambio de mentalidad: entender que la comunicación ya no es un complemento, sino un eje central del desarrollo territorial.
Hoy, un video bien contado puede generar más impacto que una campaña tradicional. Una historia auténtica puede despertar el interés de miles de personas en cuestión de horas. Un joven con un celular, creatividad y conocimiento de su entorno puede convertirse en el mejor promotor de su municipio.
Pero para que eso ocurra de manera sostenida, necesitamos estructura, formación y visión. Y eso es precisamente lo que busca esta ordenanza.
En el sur del Huila, donde convergen el café, el turismo arqueológico, la biodiversidad y una riqueza cultural invaluable, tenemos una oportunidad única. Articular a los jóvenes de esta región no solo permitirá visibilizar sus territorios, sino también generar oportunidades económicas, fortalecer el sentido de pertenencia y evitar la migración de talento.
Cuando un joven encuentra en su territorio una oportunidad real de crecimiento, decide quedarse, aportar y construir. Y eso tiene un impacto directo en la estabilidad social y el desarrollo económico.
Por eso, este proyecto también es una apuesta por la permanencia, por el arraigo y por el futuro.
Ahora bien, es importante decirlo con claridad: la aprobación de la ordenanza es solo el primer paso. El verdadero reto ahora: la implementación.
Necesitamos que esta iniciativa no se quede en el papel. Que se traduzca en convocatorias transparentes, en procesos de formación de calidad, en acompañamiento técnico y en una estrategia clara de posicionamiento. Que llegue a los municipios, que escuche a los jóvenes, que reconozca la diversidad del territorio y que construya desde las realidades locales.
También será clave medir resultados. Saber qué contenidos están funcionando, qué territorios están logrando mayor visibilidad, qué tipo de turismo se está promoviendo y cómo esto se traduce en beneficios concretos para las comunidades.
La política pública debe ser dinámica, ajustarse, aprender y evolucionar. Y este proyecto tiene todo el potencial para convertirse en un referente nacional si se implementa con rigor y compromiso.
Hoy, desde este espacio, quiero hacer una invitación abierta a nuestros jóvenes del Huila, especialmente del sur del departamento: este proyecto es para ustedes.
Para quienes ya están creando contenido, para quienes tienen ideas, pero no han encontrado el espacio, para quienes aman su tierra y quieren mostrarla al mundo. Este es el momento de asumir ese rol con responsabilidad, con creatividad y con visión.
También es una invitación a las instituciones educativas, a las alcaldías, a los gremios y a las organizaciones sociales: articulémonos. Hagamos de este banco de influenciadores una verdadera red de trabajo colaborativo, donde el conocimiento, la experiencia y las oportunidades se compartan.
El Huila tiene todo para destacarse: paisajes únicos, cultura, una historia milenaria y un producto insignia como el café que nos conecta con el mundo. Lo que necesitamos es contar esa historia de manera estratégica, auténtica y sostenida.
Este cierre de sesiones nos deja una señal positiva: cuando hay voluntad, se pueden construir iniciativas que miren hacia el futuro. Hoy celebramos la aprobación de una ordenanza que apuesta por los jóvenes, por la innovación y por el posicionamiento del Huila.
Pero más allá de la celebración, asumimos el compromiso de hacerla realidad.
Porque el desarrollo del Huila no se decreta: se construye. Y en esa construcción, nuestros jóvenes tienen mucho que decir, mucho que mostrar y mucho que liderar.
“El mundo está listo para conocer al Huila. Ahora nos corresponde a nosotros contarlo de la mejor manera”.