Luis Felipe Narváez Galíndez
Tata, Geovanny Rojas Mosquera, se ha levantado hoy para seguir asumiendo el mantenimiento de la Plazoleta de los Desaparecidos en Pitalito.
Cada ladrillo que toca y restablece al presente trae consigo el recuerdo de Armando Narváez y Emiro Bravo (amigo personal), y, de paso, la memoria de todos aquellos que merecen un lugar en la simbología de esta plazoleta.
Su disciplina no solo revela finura en el detalle, sino una silenciosa respuesta a las grandes caídas. Una de ellas, esa reciente amargura que nos embargó en tristeza y desconcierto —un asunto que, a decir verdad, parecía impensable—, fue la remoción de Pitalito del circuito de Ciudades Creativas de la UNESCO en 2025. Tal revés le ha imbuido de un brío renovado, un temple que opera como coraza frente a la adversidad, y así avanza, con la hidalguía que lo define, en su labor diaria.