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Por Gabriel Calderón Molina

A propósito del próximo Festival del Bambuco, cuya realización para  este  año    se encuentra en proceso de organización, quiero  contar que  estando  presente en una  reunión de amigos, surgió una inquietud que bien  vale la pena que por  este  medio le llegue a las  Secretarías de Cultura del Huila y de Neiva. Se  trata  de que los organizadores del evento  tengan en cuenta que es  necesario preservar la  memoria  musical de las decenas de compositores huilenses que a largo de los años crearon innumerables y bellas canciones  que  son parte fundamental de la huilensidad.

La propuesta  consiste en que a partir de  este  año, se  establezca como  norma  que en un día del Festival se interpreten  únicamente   canciones de  compositores  huilenses tanto en los  actos del evento como en los  medios  de comunicación regionales. Esta sería la mejor alternativa  para  conservar en la  memoria de las presentes y  futuras  generaciones,  la  capacidad   creativa  musical de   muchos huilenses. De esta  forma se conseguirá  conservar  el inventario y la producción creativa de muchos  de ellos. Se decía  ese  día, que si no se atendía  esta sugerencia,  se  acudiera  entonces a la Asamblea del Huila. Esta iniciativa  me pareció  tan válida que decidí dedicarle  esta columna  a  dicho tema con la esperanza de  que sea  tomada en  serió por las  entidades culturales del gobierno.

Son  numerosos los compositores, y no  pocos los que tuvieron que  ver  con la  creación del Festival en 1962,  entre quienes  figura Anselmo Durán Plazas,    compositor el ‘Sanjuanero Huilense’. La lista  es larga, unos  vivos y otros ya  fallecidos, pero  todos con un gran historial de  composiciones que  enaltecen la huilensidad. Por  razones de espacio sólo menciono algunos: el profe Olave, Héctor   Álvarez, Luis Carlos ‘el Pipe Prada’, José Miller  Trujillo, Álvaro Córdoba, Vicente  Romero, Rodrigo Silva, Ramiro Chávarro y el maestro Jorge Villamil Cordovéz, cuyas  canciones transcendieron a  nivel internacional.

No olvidemos que  muchas de las composiciones de Villamil identifican  lo que es la  ‘neivanidad’. Es  el caso   de:  El Guacirqueño, Aires de Fortalecillas, El Barcino, La Estampida, Vieja Hacienda  de El Cedral, Llegó San Pedro, El Caracolí,  etc. que tocan el alma del pueblo neivano.  Así entonces, hay  por  doquier mil razones  para  que en el Festival de Bambuco se programe oficialmente  ‘El día del compositor  huilense’.