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Por Sergio Trujillo Perdomo

Diputado Asamblea del Huila

Ayer tuve la oportunidad de acompañar los actos protocolarios de puesta en funcionamiento de la Unidad Funcional 1 del proyecto Santana–Mocoa–Neiva, la esperada doble calzada entre Neiva y Campoalegre.

Como huilense, y como diputado del departamento, celebro esta obra. Sería mezquino desconocer la importancia de una infraestructura que durante décadas fue un anhelo de nuestra región y que hoy representa mejores condiciones de movilidad, mayor competitividad y nuevas oportunidades para el desarrollo económico del Huila.

Las grandes obras transforman territorios, acercan comunidades y fortalecen la capacidad productiva de las regiones. Por eso, toda inversión que contribuya al progreso del departamento merece ser reconocida.

Pero precisamente porque se trata de una obra de enorme importancia para el presente y el futuro del Huila, la inauguración no puede significar el cierre de las preguntas legítimas que hoy formulan numerosos ciudadanos.

Durante las últimas semanas hemos escuchado inquietudes de transportadores, comerciantes, líderes comunitarios, ingenieros y habitantes de los sectores aledaños al corredor vial. Las preocupaciones son diversas, pero coinciden en un mismo punto: la necesidad de aclarar si todas las obras complementarias previstas fueron ejecutadas o si existen compromisos pendientes por parte de la ANI y la concesionaria Ruta al Sur.

Las preguntas están sobre la mesa.

¿Por qué el nuevo puente en inmediaciones de Surabastos, uno de los sectores de mayor flujo vehicular del departamento, genera preocupación por posibles cuellos de botella en la principal salida hacia el sur del país?

¿Qué ocurrió con la glorieta que durante años fue mencionada como parte de la solución integral para ese sector?

¿Por qué persisten inquietudes sobre la ausencia de puentes peatonales en zonas de alta circulación de estudiantes y trabajadores como La Fragua, la FET o el sector del Club Campestre?

¿Qué avances existen en materia de señalización, iluminación y protección de la fauna silvestre que habita en el corredor vial?

No se trata de descalificar la obra. Tampoco de desconocer los avances alcanzados. Se trata de algo mucho más simple y mucho más importante: garantizar que una infraestructura construida para mejorar la seguridad y la movilidad de los huilenses responda plenamente a las necesidades de quienes la utilizan todos los días.

Los ciudadanos tienen derecho a conocer qué fue contratado, qué fue ejecutado y qué compromisos siguen pendientes. La transparencia fortalece la confianza; el silencio alimenta las dudas.

Por ello considero que ha llegado el momento de promover una gran veeduría ciudadana y técnica sobre este proyecto. Una veeduría seria, responsable y sustentada en criterios de ingeniería, seguridad vial y protección ambiental.

Convoco a las fuerzas vivas del Huila, a la Asamblea Departamental, a la CAM, a los gremios, a las universidades, a las asociaciones de ingenieros, a los medios de comunicación y a la ciudadanía en general para que hagamos seguimiento conjunto a esta obra estratégica para el departamento.

Porque los huilenses queremos más infraestructura, más inversión y más desarrollo. Pero también queremos obras completas, seguras y acordes con lo que se prometió. Las obras se inauguran en un día, pero los compromisos con la gente se cumplen todos los días. Mi compromiso es este, liderar este proceso para que sigamos trabajando En equipo por el Huila.