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Por Eduardo Gutiérrez Arias

 

El millón doscientos mil huilenses, que representan el 2.3% de la población colombiana, le aportan al PIB cerca del 1.7% del total nacional. Ese aporte se da en agricultura, ganadería y pesca que representa el 22.7%, comercio y servicios con un 17.7%, administración pública, defensa y educación con 17.6%, electricidad, gas y otros con 6.1%, actividades financieras 6.1%, construcción 5.6%, minas y canteras 5.3%, actividades inmobiliarias 3.5%. y manufactura 3.3%.

 

Es bueno precisar que el sector agropecuario y pesca viene creciendo en forma significativa en los últimos años, mientras el de minas y canteras se redujo en estos 20 años de un 22% a un 5.3%. Pero el Huila contribuye también a la grandeza de la nación con una rica cultura folclórica que incluye artesanías, música y danzas, exaltada especialmente en sus festividades de San Juan y San Pedro. Dos grandes creadores del arte y la literatura sobresalen entre los huilenses por la grandeza y universalidad de sus obras: José Eustasio Rivera como poeta y literato y Jorge Villamil Cordobés como compositor musical.

 

Pero el verdadero despegue a la modernidad de los opitas se lo darían grandes proyectos estratégicos diseñados hace 40 años, pero sin ejecución. El primero sería en la producción agropecuaria que ampliaría su frontera agrícola en algo más de 50.000 hectáreas con los distritos de riego de Llanos de la Virgen, Hobo/Campoalegre/Rivera/Neiva, Venado/Cabrera y Tesalia/Paicol. Allí podría operar una reforma agraria para la importante masa de jornaleros de la región que permanecen sin empleo una parte del año. Esto significaría un incremento sustancial en la producción de ganadería, arroz, maíz, cacao, pasifloras, plátano y piscicultura.

 

El segundo estaría en la implementación del modelo de energías limpias para la seguridad energética de la región con los páneles solares en el desierto de La Tatacoa y las 50 microcentrales eléctricas que han sido propuestas en los ríos y quebradas que bajan desde nuestras dos cordilleras hasta el Magdalena y que no requieren represas. El Tercero es la recuperación del ferrocarril para el transporte de carga y pasajeros hacia los dos océanos, el mejoramiento de los tres aeropuertos (La Manguita, La Jagua y Contador) y la terminación de los proyectos de vías carreteables al occidente (Popayán), al Sur (Mocoa y Ecuador), al Caquetá (Florencia y San Vicente) y a Villavicencio. El Cuarto sería la Universidad del Café en Pitalito. Por último, debemos incluir el frigorífico de Garzón en convenio con inversionistas chinos para el sacrificio de 600 cabezas de novillos día, cuya carne en canal sería exportada al país asiático. El alcalde Francisco Calderón mostró el proyecto como una realidad y a pesar de que hoy nada se sabe de su avance, no podemos desconocerlo dada sus grandes proyecciones.