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Olmedo Polanco

Tenga la bondad y se sienta en la silla giratoria de la peluquería. Los cortes ‘Humberto’ y ‘Argentino’, por mandato de papá y mamá.  

“Uno es feo porque quiere”. ¿No se halla con el cabello corto o largo, crespo o lacio, oscuro o claro? ¡Haberlo dicho antes! Un sistema robótico experimental está en capacidad de escanear su cabeza en tercera dimensión. Posteriormente, analiza su cráneo y, finalmente, puede ejecutar el corte de pelo de manera automatizada. Sin embargo, esta posibilidad de robótica aplicada aún está en desarrollo.

No obstante, la computadora o los dispositivos móviles le acercan a múltiples soluciones que simulan su próximo cambio de look. Ante el espejo algunos ejemplos, porque la inteligencia artificial propone herramientas y plataformas destacadas. El simulador de cortes de pelo con IA de Canva, permite probar diferentes peinados online. Ahora bien, si busca un escaneo más enfocado en el estilismo detallado, pues se puede acudir a la prueba de peinados que ofrece ‘YouCam Online Editor’ y obtendrá más de 150 estilos y colores en segundos. Finalmente, si le interesa el reconocimiento facial y un asomo a las tendencias, ‘WhatCut App’ es un espacio virtual especializado que detecta la forma del rostro y realiza sugerencias precisas que permiten explorar las tendencias con apoyo de otros usuarios.

A decir verdad, atrás han quedado los tiempos de la imposición de padres y madres con relación al corte de cabello en sus hijos, especialmente. A manera de ejemplos de rapabarbas y peluquerías en Huila, las siguientes de sur a norte. Mario Garcés Añázco, Julio Bermúdez, José Losada y ‘Los Pelucos’ Luis y Roberto, aficionados a la guitarra; nacidos en la vereda Sevilla, en San Agustín. 

Suman a la lista, Misael Silva Torres en la barbería ‘La Estrella’ de Pitalito, “…en la Calle Quinta, bajando hacia los colegios”, me cuenta Gerardo Meneses Claros, escritor de literatura infantil. Entre los primeros peluqueros  en el Valle de Laboyos: Salvador Monje, Marcos Potasio, Pedro Guzmán, Samuel Torres y Telésforo Hoyos (músico clarinetista).

También en nuestros recuerdos: la peluquería ‘Imperial’, de Hugo Gutiérrez Rivas. Adolfo Rivera había fundado la peluquería ‘La Unión’. De igual manera, ejercía el oficio Ricardo Jaramillo. “Eran peluqueros y barberos de la vieja guardia en Garzón. Todavía trabajan en el oficio Amanda y Alirio Motta, y Horacio Guzmán”, recuerda Alberto Sánchez Soto, que vive en Zuluaga. 

En el municipio de Gigante, han mantenido ‘presentables’ a sus clientes los hermanos Misael y Hernando Mosquera. Por último, en este recorrido geográfico a contrapelo, el señor Fidel Patarroyo y “La peluquería ‘New York’, en Neiva, atendida por los hermanos Rojas Basto”, precisa el abogado Carlos Gabriel Vargas Vargas.

Entre tanto, Luis Edgar Vidal Lemus, pensionado en el Instituto de Crédito Territorial, menciona a Octavio, “…no recuerdo el apellido. Tenía la peluquería en su residencia, ubicada en la Calle cuarta, con Carrera novena”. Vidal sonríe al comentar lo siguiente: “A mi hermano y a mí no nos gustaba que nos motilara aquel señor, porque decían que padecía ataques de epilepsia”. Don Luis Enrique Vidal imponía el peluquero por encima del gusto de sus hijos. “Mamá contaba que le decían ‘Tatareto’, porque tartamudeaba al hablar”, acota el maestro José Miller Trujillo.

Un copete para disciplinar y la moda argentina venida del fútbol

De hecho, los cortes ‘Humberto’ y ‘Argentino’ eran ‘el grito de la moda’ desde los años 50 del siglo XX. “Con una máquina manual y la cuchilla número uno se cortaba el pelo hasta quedar casi ‘tusetos’, a ras o al estilo militar. El peluquero nos dejaba un copete funcional que jalaba mamá cuando físicamente quería llamarnos la atención”, explica Ángel Guzmán Pascuas, que aprendió el oficio de un tío suyo en la peluquería ‘Tequendama’ en la capital de Huila. “Los sufrí a finales de los cincuenta e inicios de los 60”, ha escrito desde Cali Jorge Granados Rocha en la red social de Facebook con relación a los cortes. “Una islita de pelo en medio de un océano calvo”, describe Jorge, ¡mirá!. “Yo ‘me mamé’ ese corte ‘Humberto’ hasta los nueve años, los días domingo, después de misa en la barbería Pio XII”, ha dicho Ricardo Silva, ¿Oís? 

Vale la pena recordar que el estilo ‘Humberto’ se imponía como una medida de higiene pública, pues evitaba que los muchachos se ‘cundieran’ de piojos durante el periodo inicial del ingreso a clases, en la escuela primaria.

En cuanto al corte ‘Argentino’, Ángel Guzmán comenta durante su descanso en la peluquería ‘Mosquera’ en el centro del municipio de Gigante: “Era un motilado que destacaba por un degradado muy marcado en los costados…”, y una zona alta con mucho volumen y textura. El estilo que decidía el melenudo y no consultaba a la familia, se había popularizado en la escena urbana por influencia de los futbolistas suramericanos. El corte ‘argentino’ solía incluir una caída de cabello en la parte posterior hacia el cuello y se combinaba con un flequillo texturizado. 

Sentado y quieto, como para una fotografía

La prueba de absoluta confianza en el estilista y sus destrezas ocurría cuando con pulso de relojero pasaba la barbera en los contornos de las orejas, las patillas y la parte alta de la nuca. Una barbera pasada sobre piedra de amolar y repasada en el cuero burdo que colgaba de la parte posterior de la silla giratoria.

A propósito del principal mueble de la peluquería, todavía se conservan en algunos negocios de la región, a manera de moda ‘vintage’, las sillas ‘Takara’, creadas por el empresario japonés Hidenobu Yoshikawa, en 1931 y que ingresó sus productos en el mercado de New York en 1956. “Recuerdo mucho las peluquerías alrededor de la plazoleta de mercado en el centro de Neiva y otras en las goteras del  hospital San Miguel”, trae a colación el maestro Segundo Aristídes Huertas. “Siempre me han llamado la atención las sillas grandes forradas en una especie de hule de color rojo, que utilizaban los barberos. Estaban provistas de una base metálica para descansar los pies. También, dotadas de piezas removibles para apoyar los brazos y la cabeza mientras el estilista hacía su trabajo”.

Quien quiera marrones que aguante tirones 

El marrón es un color cálido y oscuro que se encuentra entre los tonos amarillo y naranja del círculo cromático. “En temporada de San Pedro se vendieron mucho los tintes en tonos cobrizo y chocolate. También hubo buena venta de coletas, extensiones, geles y queratinas”, expone Diana Paola Vargas Vera, administradora de la tienda de belleza ‘Oasis’, en el centro de Neiva.

La innovación y la adaptabilidad se imponen en el sector de la peluquería profesional. Los ‘asesores de imagen’ gestionan sus negocios incorporando nuevas tecnologías y digitalizando sus servicios. “Los cortes más usados hoy son los antiguos como el ‘Mullet’ con toques más modernos. En esencia, son los mismos cortes clásicos. Entre ellos: ‘Taper fade’, ‘Mod cut’, ‘Old money’ y ‘Buzz cut’, entre otros”, explica Harold Zabala Hermosa, peluquero en ‘Luxo Barbería’ y que estudió en academias de belleza en Bogotá.

De regreso al municipio de Gigante, Hernando Mosquera Calderón menciona que aprendió la peluquería atendiendo las enseñanzas de su hermano José Saín. “En los años 70 usábamos bombas manuales con atomizador para humedecer el pelo y poder trabajar con las tijeras de la marca Corneta y las máquinas Oster, fabricadas en Francia”. Ha dicho que los clientes reconocen sus buenas manos, “Porque son benditas para el cabello”. Es más, tiene en cuenta las fases lunares: “En creciente para que crezca el cabello y en menguante para que adquiera volumen”.

Buen pulso y ¡Mecha!, carajo

También he conversado con Isaías Peña Gutiérrez, reconocido escritor nacido en Pitalito. “La peluquería que frecuentaba mi papá Joaquín Peña Polanía y hoy sigo visitando en Pitalito, efectivamente, es ‘La Estrella’, atendida por don Misael, en la Calle Quinta, la que baja para la Escuela Normal y otros colegios al otro lado de la quebrada Guaduales”. Por cierto -menciona Isaías- Misael tenía tan buena mano que fue campeón de tejo en Pitalito. “Los diálogos entre mi papá y Misael eran de peluqueada completa”.

Cada semana -sin falta- converso con Bernardo Alberto Peña Olaya, columnista y periodista en el diario El País, en Cali. Estudiamos juntos Comunicación Social en la Universidad de La Sabana, en Chía (Cundinamarca), desde 1987. “Mi barbero de toda la vida en Bogotá, don Segundo Monroy propietario de la barbería ‘Monroy’, tuvo que aceptar la orden…” -perentoria de su esposa, digo yo- “…y cambiar el nombre de esa institución del barrio Modelia por ‘Beauty Shop Monroe.com’ para adaptarse a los nuevos tiempos y dejar que ella y su hija tomaran las riendas, mejor dicho, ‘las mechas’ del negocio”.

En turno de espera

A un pelo de terminar este relato, Pablo Emilio Escobar Polanía, miembro de número de la Academia Huilense de Historia, recuerda: “De niños, entre los primeros pobladores del barrio Las Granjas, era muy común que nuestras madres no pagaran para que nos motilaran”. Afirma que “El peluquero de la Policía instalaba un taburete en el campo de fútbol y, armado exclusivamente de una máquina de peluquería manual, en menos de lo que cantaba un gallo, uno a uno hacía el corte ‘Humberto’ a la larga fila de muchachitos piojosos”. 

Agrega el médico e historiador Pedro Pablo Tinjacá, director del Hospital San Juan de Dios, en Bogotá, que “En Zipaquirá los peluqueros históricos eran el señor Bejarano y el famoso ‘Agonías’, reconocido músico, integrante de la Banda Municipal. Efectivamente, el corte ‘Humberto’ permitía un ahorro a nuestros padres, porque había más tiempo entre peluqueada y peluqueada”.

Con relación a las peluquerías como escenarios musicales en Neiva, el maestro Carlos Monsalve destaca desde Pitalito que “El peluquero Bolívar Escandón tocaba el requinto y la guitarra. De hecho, los instrumentos estaban a mano de los músicos que llegaban hasta la barbería a pasar la tarde. Interpretaban músicas ecuatorianas”. Entretanto, el compositor José Miller Trujillo amplía la memoria local con relación a los hermanos Rojas Basto, cortadores de cabello en Neiva. “Alfonso compuso el tema ‘Que viva el San Pedro’, un bello sanjuanero, en cuya letra se comenzó a rescatar el ‘palo parao’ como golpe rítmico regional. Oliverio, destacaba por ser un gran cantante de músicas colombianas y de boleros”.

Con el propósito de aligerar el ambiente y antes de aplicar la piedra alumbre sobre las zonas rasuradas y que provocará un ardor ciertamente agradable si se acompaña con alcohol, un chascarrillo. Como no nací cuando repartieron la prudencia, cometí el despropósito de preguntar a un reconocido abogado en Neiva sobre el tema de sus visitas a las peluquerías. Ágil jugador de baloncesto, integrante de la selección Huila durante los juegos Nacionales de 1980, que actuaba en posición de base o armador. De fino humor, para más señas. “Me declaro formalmente impedido para emitir cualquier concepto técnico o estético: mi cabeza carece absolutamente de la materia prima necesaria. ¡El escáner 3D y los simuladores de la Inteligencia Artificial se quedarían sin trabajo conmigo!”, ha dicho. Hemos reído a distancia y a destiempo. El colega es calvo.