Wilfred Trujillo Trujillo
Diputado Asamblea del Huila
Cada 20 de julio el país vuelve la mirada hacia el Capitolio Nacional. Se instala un nuevo periodo legislativo, se renuevan las expectativas y se reabre el debate sobre el rumbo de Colombia. Pero más allá de los discursos y las ceremonias, esta fecha debería ser el punto de partida para responder una pregunta sencilla: ¿quién está defendiendo realmente a las regiones?
Durante años, el debate político nacional ha absorbido la atención del Congreso. Las grandes discusiones ideológicas, las reformas estructurales y las disputas entre el Ejecutivo y el Legislativo han ocupado el centro de la agenda. Mientras tanto, departamentos como el Huila siguen esperando respuestas a problemas que llevan décadas sin resolverse.
El nuevo periodo legislativo representa una oportunidad para cambiar esa dinámica. Los cuatro representantes a la Cámara por el Huila tienen el reto de demostrar que su principal compromiso es con el departamento. Más allá de las diferencias políticas, la región necesita una bancada que actúe con una agenda común en los temas que realmente impactan el desarrollo de los huilenses.
La seguridad en las zonas rurales, la modernización de la infraestructura vial, el fortalecimiento del sector agropecuario, el acceso a mercados para los productores, la promoción del turismo, la educación superior y la generación de empleo no pueden seguir siendo asuntos secundarios. Son necesidades que requieren gestión permanente ante el Gobierno Nacional y una representación parlamentaria activa.
El Congreso tiene funciones claras: legislar, ejercer control político y representar a los ciudadanos. Sin embargo, para las regiones existe una cuarta responsabilidad que no aparece escrita en la Constitución, pero que los ciudadanos esperan: gestionar. Gestionar inversiones, acompañar proyectos estratégicos, abrir puertas en los ministerios y convertir las necesidades del territorio en prioridades nacionales.
En este nuevo escenario también comienza una etapa para el presidente electo, Abelardo de la Espriella. Como todo mandatario que inicia su gobierno, enfrentará el desafío de traducir las expectativas de campaña en políticas públicas y resultados concretos. En ese proceso, la relación con el Congreso será determinante.
Las regiones esperan que el nuevo Gobierno construya una relación institucional basada en el diálogo y el respeto por la autonomía del Legislativo. Ni un Congreso subordinado al Ejecutivo ni un Congreso dedicado únicamente a bloquear las iniciativas del Gobierno fortalecen la democracia. El país necesita un equilibrio que permita discutir, corregir y aprobar las reformas que realmente beneficien a los colombianos.
Para el Huila, esta coyuntura también representa una oportunidad. El departamento cuenta con fortalezas en agroindustria, café, turismo, energías, patrimonio cultural y biodiversidad. Lo que hace falta es una gestión articulada que permita convertir ese potencial en inversión, empleo y desarrollo.
Los ciudadanos ya no esperan congresistas que solo aparezcan durante las campañas o en los debates más visibles. Esperan representantes presentes en el territorio, cercanos a las comunidades y capaces de mostrar resultados medibles al finalizar cada legislatura.
El 20 de julio no debería ser únicamente el inicio de un nuevo año político. Debería ser el comienzo de una agenda donde las regiones recuperen el protagonismo que durante tanto tiempo han reclamado.
Si los representantes del Huila logran actuar con visión regional y el nuevo Gobierno entiende que el desarrollo del país empieza por fortalecer sus territorios, esta legislatura tendrá la oportunidad de dejar un legado que vaya más allá de las leyes aprobadas.
Porque al final, el verdadero éxito de un Congreso no consiste en la intensidad de sus debates, sino en la capacidad de mejorar la vida de quienes representa. Y esa es, precisamente, la tarea que comienza este 20 de julio.
“El Huila no necesita cuatro voces aisladas en el Congreso; necesita una sola agenda para defender los intereses del departamento”