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Más de 2.400 familias refugiadas en Tierralta reciben suministro vital mediante carrotanques, en medio de una crisis climática que ya afecta a 78.000 hogares en todo el departamento.

La respuesta humanitaria ante las devastadoras inundaciones en Córdoba ha priorizado el acceso al agua potable para prevenir una crisis de salubridad mayor. Actualmente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) coordina la distribución de líquido hacia 40 comunidades de Tierralta, utilizando vehículos de alta capacidad que captan el recurso desde la represa de Urrá. Esta medida busca aliviar la situación de las familias que perdieron sus hogares y hoy permanecen en alojamientos temporales tras el desbordamiento de los ríos Sinú y San Jorge.

La magnitud de la tragedia, originada por un inusual frente frío a inicios de febrero, ha llevado a la declaración de emergencia económica y social en la región. Con 17 municipios bajo calamidad pública y un saldo lamentable de 14 fallecidos y miles de viviendas destruidas, Córdoba se posiciona como el departamento más golpeado por la temporada de lluvias en el país. Ante este panorama, el Gobierno nacional confirmó que el abastecimiento de agua se mantendrá de forma ininterrumpida mientras persista la ocupación de los refugios de emergencia.

Mientras avanzan los censos de daños para concretar soluciones de vivienda y asistencia a largo plazo, las autoridades mantienen un monitoreo crítico sobre los niveles de los embalses y caudales. La inversión para atender esta contingencia ya supera los $13.000 millones, enfocados no solo en la logística de suministros básicos, sino también en el fortalecimiento de la red de apoyo para las más de 50.000 familias damnificadas que hoy dependen de la asistencia estatal para su subsistencia diaria.