Con un cierre de $3.745 por dólar, la moneda nacional destaca por su solidez frente a divisas como el peso mexicano y el chileno, impulsada por la confianza de los inversionistas extranjeros.

El peso colombiano ha iniciado marzo de 2026 con una tendencia de fortalecimiento que lo posiciona como una de las monedas emergentes con mejor desempeño. En las jornadas recientes, el dólar registró una caída significativa de $50,55, ubicándose por debajo de la barrera de los $3.800 y alcanzando mínimos de **$3.728,50**. Este comportamiento, respaldado por un volumen de negociación que superó los US$1.311 millones, refleja un renovado apetito por los activos colombianos y una respuesta positiva del mercado a indicadores como el crecimiento del 12,6% en las exportaciones durante el inicio del año.
En el panorama latinoamericano, Colombia marca una diferencia notable frente a sus pares regionales. Mientras que el peso mexicano muestra avances moderados y el peso chileno sigue supeditado a las fluctuaciones del precio del cobre, la moneda colombiana ha logrado una apreciación más contundente. Incluso frente a la volatilidad extrema del peso argentino, el peso colombiano proyecta una estabilidad que se sustenta en el flujo de divisas por turismo —que generó más de US$11.166 millones en los últimos tres años— y en un entorno macroeconómico que atrae capitales externos.
A pesar del optimismo actual, los analistas advierten que el mercado no está exento de riesgos en el corto plazo. La volatilidad podría reaparecer dependiendo de las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal en Estados Unidos y de los vaivenes en los precios internacionales del petróleo. No obstante, la dinámica observada en lo que va de marzo de 2026 confirma una mayor confianza en la economía nacional, permitiendo que el peso gane terreno de manera sólida frente a la divisa estadounidense.