Versículos de la Biblia
Juan 1:16 Porque de Su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia. (17) Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la realidad vinieron por medio de Jesucristo.
Palabras del ministerio
Dios no es un Dios de enseñanzas, doctrinas, reglamentos, leyes ni dones. Él es un Dios de disfrute. Dios es gracia y realidad para nosotros. Él es nuestro disfrute pleno, y Jesús, el Hijo de Dios, es la corporificación misma de todo este disfrute. Cuando Él mora en nosotros, disfrutamos a Dios. Probamos a Dios como Aquél quien es dulce, apreciado y precioso. Con el tiempo, obtenemos Su realidad. No tenemos las palabras adecuadas para expresar esto, pero podemos disfrutarlo. Cuando permanecemos en la presencia del Señor por largo tiempo, invocando Su nombre y diciendo: "Señor Jesús, te amo", percibimos una dulzura, un consuelo y un descanso, y somos refrescados y fortalecidos. No sólo esto, sino que también recibimos Su realidad. Es posible que otros nos pregunten: ¿Qué clase de realidad tiene usted? Aunque no lo puedo describir, yo sé que tengo la realidad. Antes de permanecer en la presencia del Señor, yo estaba vacío, pero ahora me siento lleno. Tengo la realidad, estoy satisfecho y rebosando.
Cuanto más disfrutamos de Dios, más le conocemos. La única forma de conocer un alimento es comiéndolo. Aunque usted me diga que algo es delicioso, si no lo pruebo, esto no me consta. Compruebo este hecho cuando lo como y lo disfruto. Entonces lo sé, pero no se lo puedo explicar. Si usted desea conocerlo, tiene que comerlo también. Por lo tanto, conocemos a Dios cuando lo probamos. Necesitamos probar a Dios. Necesitamos disfrutarle como nuestra gracia, ya que ésta es la manera en que Cristo nos da a conocer a Dios. Necesitamos disfrutar Su presencia y permanecer con Él. Entonces participaremos de lo que Dios es. De esta manera, Dios se nos manifiesta y llega a ser real para nosotros.