Versículos de la Biblia
Juan 1:14 Y el Verbo se hizo carne, y fijó tabernáculo entre nosotros (y contemplamos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de realidad. (15) Juan dio testimonio de Él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, se ha puesto delante de mí; porque era primero que yo.
Palabras del ministerio
¿Cómo podemos disfrutar a Cristo? Por medio de Su encarnación. Encarnarse significa solidificarse. Antes de la encarnación, Cristo, el Verbo, era un misterio. Sin embargo, cuando se encarnó, Él se hizo tan real para nosotros. Antes de Su encarnación, Él era intangible, invisible e intocable. Al hacerse carne, se hizo sólido, real, visible y tangible. El versículo 14 dice: "Y el Verbo se hizo carne y fijó tabernáculo entre nosotros". Esto fue algo sólido. Cuando Él se hizo carne para fijar tabernáculo entre los hombres, se hizo tangible. La gente no sólo lo podía ver, también lo podía tocar. Es por esto que Juan dice: "Y contemplamos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre". En su primera epístola, Juan nos dice que ellos lo palparon (1 Jn. 1:1). Por lo tanto, por medio de Su encarnación Cristo se hizo tangible.
Cuando Él vino en la carne, Él era el tabernáculo de Dios entre los hombres. Al encarnarse, el Verbo no sólo introdujo a Dios en la humanidad, sino que también se hizo el tabernáculo de Dios, donde Dios podía morar entre los hombres. Según la historia en el Antiguo Testamento, hubo entre los pueblos de la tierra un tabernáculo, en ese tabernáculo estaba la presencia de Dios. Jesús en la carne fue el verdadero tabernáculo. El tabernáculo que se menciona en el Antiguo Testamento era un tipo, una sombra o figura del verdadero tabernáculo, el cual era Cristo mismo en la carne. Dios estaba en el tabernáculo, ya que éste tabernáculo trajo a Dios a los hijos de Israel. En la época neotestamentaria, fue Jesús en la carne, quien trajo a Dios al hombre para que éste disfrutara de la presencia de Dios. Mientras estaba en la carne como el tabernáculo de Dios entre los hombres, Dios estaba corporificado en Él (Col. 2:9). Todo lo que Dios es y tiene está corporificado en Jesús. ¿Con qué propósito se corporificó Dios en la carne de Jesús? A fin de que el hombre pecador pudiera participar de Dios en Cristo. En otras palabras, Dios se corporificó en Cristo para nuestro disfrute.
Cuando Cristo estaba físicamente con los discípulos, ellos no sólo lo vieron y le tocaron, sino que también lo disfrutaron. Si pudiéramos preguntarle a Pedro o a María por qué amaban al Señor y por qué les gustaba tanto estar con Él, es posible que digan: "Simplemente no podemos expresarlo con palabras. Mientras permanecemos con Él, tenemos un disfrute seguro. Pero todos podemos testificar que es tan dulce estar sentados en Su presencia. Hay tanto disfrute y realidad. No sabemos cómo explicarlo, ni definirlo, pero estamos seguros de que lo disfrutamos". ¿Qué disfrutaban? Disfrutaban al Verbo encarnado, lleno de gracia y de realidad.