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Versículos de la Biblia

Juan 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Palabras del ministerio

El nacimiento descrito en estos versículos no se refiere a cuando nacimos de nuestros padres, sino al segundo nacimiento, el cual sucedió cuando creímos en el nombre del Señor Jesús.

Creer en el Señor equivale a recibirle. Cuando hablo de recibir al Señor Jesús, tal vez usted diga que nunca lo ha hecho. Sin embargo, quiero hacerle una pregunta: ¿Acaso no ha creído en el Señor Jesús? Cuando usted oyó Su nombre, ¿no creyó en él? Si una persona verdaderamente cree en ese precioso nombre, estoy seguro de que, en una forma u otra, dirá: "Señor Jesús". Si usted clama ese nombre desde lo más recóndito de su ser, esto significa que cree en Él. Si cree en Él al invocar Su nombre, esto comprueba que lo ha recibido. Y puesto que lo ha recibido, tiene la potestad para llegar a ser hijo de Dios. ¿Qué es esta potestad? Es Cristo mismo como su vida. Cristo como vida es simplemente el Espíritu de filiación, y este Espíritu lo hace un hijo de Dios. Usted puede saber que es hijo de Dios por dos cosas: porque ha creído en Él y ha invocado Su nombre, y porque, a veces, espontánea y dulcemente clama: "Abba, Padre". Si usted puede llamar a Dios "Abba, Padre" de tal manera dulce, usted es Su hijo.

Como se declara en el versículo 13, este nacimiento no es de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón. En este versículo "sangre" (en el griego, sangres) significa la vida física. La voluntad de carne denota la voluntad del hombre caído después de que éste se convirtió en carne. La voluntad de varón se refiere a la voluntad del hombre creado por Dios. Cuando fuimos hechos hijos de Dios, no nacimos de la vida física, de la vida caída, ni de la vida creada, sino que nacimos de Dios, quien es la vida increada. El hecho de que seres humanos lleguen a ser hijos de Dios significa que el hombre recibe la vida divina y la naturaleza divina.

¿Por qué Dios ha producido a tantos hijos? No es principalmente porque nos ame ni porque tenga lástima de nosotros. Aunque Él nos ama, pero engendró a tantos hijos con el fin de multiplicarse. Dios se deleita en multiplicarse. Cada padre tiene cierta multiplicación. Antes de que Dios nos produjera, Él era simplemente Dios mismo. Podía mirarse y decir: "Aquí estoy solo. Soy todopoderoso, omnisciente y omnipresente. Lo soy todo, pero estoy solo". Ahora, después de producir a tantos hijos, Dios puede decir: "¡Contemplen Mi multiplicación!" Durante todos los siglos y todas las generaciones Dios se ha estado multiplicando a Sí mismo.