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Versículos de la Biblia

Juan 1:5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (6) Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. (7) Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. (8) No era él la luz, pero vino para dar testimonio de la luz. (9) Aquél era la luz verdadera que, con Su venida al mundo, ilumina a todo hombre. (10) En el mundo estaba, y por medio de Él llegó a existir el mundo; pero el mundo no le conoció. (11) A lo Suyo vino, y los Suyos no le recibieron.

Palabras del ministerio

Es absolutamente cierto que la vida es la luz de los hombres. Cuando invocamos el nombre del Señor Jesús, y lo recibimos en nuestro interior, la vida divina entró en nuestro ser. Inmediatamente, sentimos que algo resplandecía en nuestro interior, pero tal vez, en aquel momento, no tuvimos el lenguaje o la expresión para describirlo. Ese era el resplandor de la vida. Debido a que la vida resplandece, ésta es la luz de los hombres. Este resplandor es la confirmación más fuerte de que hemos nacido de Dios.

Cuando se escucha la Palabra y se recibe la vida, la vida viene a ser la luz que resplandece en nuestro interior para alumbrarnos. Cuando Dios, como la vida divina, resplandece en nosotros como la luz de la vida, estamos bajo Su iluminación. Al nacer de Dios por haber recibido Su Palabra, lo recibimos a Él como vida, y ésta llega a ser la luz que resplandece en nosotros todo el tiempo. El Señor es la Palabra de Dios, Su expresión, por la cual nosotros conocemos a Dios. Cuando le recibimos como la expresión de Dios, Él llega a ser nuestra vida, y ésta llega a ser la luz que resplandece en nosotros.

Las tinieblas nunca pueden vencer o apagar la luz, porque la luz disipa las tinieblas. Cuando la luz de la vida resplandece en nosotros, las tinieblas no pueden vencerla. Además, esta luz es la verdadera luz que ilumina a todo hombre. La palabra "ilumina" en el griego es la misma palabra que se usa en Efesios 1:18, 3:9 y Hebreos 6:4; 10:32 y se utiliza de la misma manera. En Juan 1:9 esta palabra se refiere a la iluminación interior que trae vida a los que reciben la Palabra. Para la primera creación, era la luz física (Gn. 1:3-5, 14-18). Para la nueva creación, es la luz de la vida.