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Versículos de la Biblia:  1 Pedro 3:14-15 Mas aun si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre a presentar defensa ante todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros.


Palabras del ministerio


En los sufrimientos que se derivan de la oposición y la persecución, debemos santificar a Cristo como Señor en nuestros corazones. La palabra santificar en griego significa apartar o separar algo o a alguien de lo común. Esto hace que aquello se distinga de lo demás y que incluso sobresalga. Cuando suframos persecución, debemos mostrar que Cristo es especial; debemos mostrar que Él es magnífico, absolutamente diferente de los ídolos. Santificar a Cristo como Señor en nuestros corazones no es algo que se logra con actividades externas que muestran que Él es diferente de todo lo común, sino que es una cuestión interna. Santificar a Cristo como Señor en nuestros corazones significa que mientras sufrimos persecución, mostramos que tenemos al Señor en nuestros corazones. Si mientras sufrimos persecución nosotros permitimos que el Señor sea el Señor en nuestros corazones, le expresaremos. Al expresarle de esta manera, espontáneamente santificaremos a Cristo y mostraremos que Él es diferente de los ídolos.

 

Si nos mostramos tímidos y temerosos cuando sufrimos persecución, el Señor no será santificado en nosotros. ¡Cuánta vergüenza le traería esto a Él! Daríamos la impresión de que no tenemos al Señor en nuestros corazones. Siempre que suframos persecución, los demás deben percibir que el Cristo que reside en nosotros es Señor. Pero si nos mostramos tímidos y temerosos, los demás pensarán que no tenemos nada dentro de nosotros, es decir, se llevarán la impresión de que no tenemos al Señor viviente dentro de nosotros. Pero si somos valientes, es decir, si santificamos al Señor en nuestros corazones y le reflejamos en nuestros rostros, los demás percibirán que hay algo de valor dentro de nosotros. Esto es lo que significa santificar a Cristo como Señor en nuestros corazones.