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Versículos de la Biblia:  1 Pedro 1:23-25 Habiendo sido regenerados, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, la cual vive y permanece para siempre. Porque: “Toda carne es como hierba, y toda su gloria como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre”. Y ésta es la palabra que os ha sido anunciada como evangelio.

 


Palabras del ministerio:   El versículo 23 indica que hemos sido regenerados por la palabra de Dios, la cual vive y permanece para siempre. No fuimos regenerados de simiente corruptible. Una simiente contiene vida. La palabra de Dios, que es la simiente incorruptible, contiene la vida de Dios; por ende, ella vive y permanece para siempre. Nosotros fuimos regenerados por medio de esta palabra. La palabra de vida de Dios, la cual vive y permanece para siempre, trasmite la vida de Dios a nuestro espíritu para que seamos regenerados.

 


Lo que escribe Pedro se podría parafrasear de la siguiente manera: “Hermanos y hermanas, ¿os habéis dado cuenta de que todos vosotros fuisteis regenerados? Hemos sido regenerados no de simiente corruptible, sino de incorruptible. Esta simiente incorruptible está en la palabra de Dios, la cual vive y permanece para siempre. Así, pues, hemos sido regenerados de simiente incorruptible por medio de la palabra de Dios, la cual vive y permanece para siempre. La palabra de Dios no es la simiente misma, sino que, más bien, contiene la simiente. Es por ello que recibimos la simiente por medio de la palabra. Es preciso que comprendáis que vosotros fuisteis regenerados de simiente incorruptible, la cual recibisteis por medio de la palabra viva de Dios”.

 


Si la simiente no es propiamente la palabra de Dios, entonces, ¿qué es? La simiente es la vida eterna de Dios. La vida eterna de Dios es una simiente que contiene los genes divinos. Todos fuimos regenerados de esta simiente divina y orgánica por medio de la palabra divina.