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Versículos de la Biblia: Romanos 5:18-19 Así que, tal como por un solo delito resultó la condenación para todos los hombres, así también por un solo acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres. Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, los muchos serán constituidos justos.

 


Palabras del ministerio:  Todos nuestros pecados fueron puestos en el Salvador-Hombre. El pecado que entró en la humanidad por parte de Satanás es la raíz de nuestros pecados, lo cual mora en nosotros. Cuando el Señor Jesús llevó sobre Sí nuestros pecados, fue hecho el pecado mismo, lo cual mora en nosotros. Así que, tanto la raíz, el pecado que mora en nosotros, como el fruto, nuestros pecados, fueron puestos en El. Como tal, El fue juzgado por Dios según Su justicia.

 


En 1 Corintios 15:3 dice: “Cristo murió por nuestros pecados” y en 1 Pedro 2:24, “llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero”. Estos versículos indican que Cristo llevó sobre sí nuestros pecados y murió por ellos. Hebreos 9:28 dice que Cristo “fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos” y el versículo 26 del mismo capítulo dice “Se ha manifestado para quitar de en medio el pecado por el sacrificio de Sí mismo”. Su muerte dio fin de una vez por todas el pecado y los pecados. Por tanto, Su muerte tiene valor eterno, o sea, murió de una vez por todas.

 


Cuando el Señor Jesús llevó sobre sí nuestros pecados y fue hecho pecado en la cruz, Dios le consideró el Cordero de Dios: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Jn. 1:29). En este versículo la palabra mundo se refiere a los hombres, al género humano. El Cordero de Dios quitó el pecado de los hombres. Su muerte substitutiva resolvió nuestro problema del pecado.