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Por Olmedo Polanco

Las vendedoras ambulantes han improvisado tarros plásticos para llenarlos de agua y ofertar flores frescas en las esquinas. Los muchachos expresan amor a las mujeres a través de ramos forrados con envolturas transparentes. En el fondo suena Ricardo Arjona.

“Hay una mirada estereotipada a las manos que escriben”, ha dicho la profesora Sandra Milena Trujillo.

A propósito del Día internacional de la mujer, cuatro profesionales conversan sobre ‘Periodismo y visión de género’. Las ha convocado el Núcleo de lenguajes, medios y narrativas, adscrito al programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Surcolombiana.

Está terminando la tarde de viernes. En el conversatorio que se origina en Neiva y mediado por el ‘webinar’ como tecnología emergente, las invitadas participan del panel de discusión moderado por las profesoras Sandra Milena y Ginna Tatiana Piragauta. La primera pregunta es motivadora: ¿Cuál ha sido la visión de género que les ha facilitado generar propuestas creativas en las rutinas periodísticas?

Las voces de la experiencia

Marcia Julieta Penagos, Comunicadora Social y realizadora audiovisual. Cofundadora de la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género. “Ejerzo el periodismo y las comunicaciones con el compromiso y el objetivo de desnaturalizar los estereotipos y roles que los medios suelen asignar a mujeres y hombres”. Para alcanzar el objetivo trabaja apoyada en una visión de género crítica y transformadora “… y un compromiso ético con el lenguaje y las representaciones. Mi enfoque se ha centrado en integrar el género como una categoría transversal en todas las coberturas”, recomienda a las y los periodistas. 

Grace Montserrat Torrente Rodríguez, hace parte de la Coordinación colegiada de la Red internacional de Periodistas con visión de Género. Está en New York. “Aplicar la visión de género al trabajo periodístico es un proceso. No es una tarea fácil transformar, ajustar y erradicar prácticas -o mañas- patriarcales que son parte de nuestro mundo”. 

Antes de que Grace se reconociera como feminista, “…cuestionaba muchas de las prácticas, pero empecé a ser consciente de ellas más tarde, cuando me involucré y trabajé con comunidades -haciendo documentales“. En la observación participante, como metodología de trabajo, “…reconocí en las rutinas periodística las prácticas machistas, sexistas y discriminatorias”.

Luciana Gorrón Avendaño, es Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Surcolombiana. Productora de radio en la emisora de la Universidad Nacional de Colombia y estudiante de la especialización en Estudios Feministas. “Mi trabajo periodístico, parte de una mirada crítica y comprometida con la equidad de género y las diversidades, esto puede entenderse desde la línea de investigación de biopolítica y sexualidades; con un enfoque centrado en la paz, los derechos humanos y el conflicto armado en el caso de Colombia”.

Adriana Villegas Botero es Comunicadora Social y Periodista. Doctora en Literatura y docente en la Universidad de Manizales. Columnista en El Espectador. Premio Nacional de Periodismo ‘Simón Bolívar’ en tres ocasiones. “En las narrativas periodística debemos tener mucho cuidado con las enunciaciones, sobre todo con los adjetivos y los roles”. Llama la atención en torno de los mensajes institucionales que circulan el Día internacional de la mujer. “Los mensajes no mencionan que somos inteligentes y trabajadoras. En el caso de las rutinas periodísticas, afirma que “…aún existe determinismos que nos incluyen como fuentes para informar sobre moda, pero en otros asuntos como la economía y la política no nos tienen en cuenta como generadoras de contenidos”.

Señalamientos y control

Las prácticas políticas y sociales evidencian en los apodos los conflictos de época contra las mujeres que consideraban ‘fuera del molde’. ‘La Pielroja’, ‘La Potra’, ‘La Negra’, ‘La Chucha’ y ‘La Garrapata’, eran buscadas por la autoridad. El comandante de la Policía debía atender ‘sin chistar’ la orden del alcalde municipal y hacer que más de 60 mujeres de ‘vida licenciosa’ se presentaran a tiempo y “debidamente aseadas” ante el médico jefe del Puesto de salud el 15 de abril, a las nueve de la mañana. Era 9 de abril de 1959.

“Sírvase hacer notificar por conducto de las unidades puestas bajo su mando en esta Estación a las siguientes personas…”, y enseguida ordenó la primera autoridad municipal sin saludo previo al jefe de la Policía. El documento está escrito a máquina y en tinta azul. Jesús María Basto firmó en letra cursiva sobre el sello que identificaba a la Alcaldía.

A una mujer escurridiza la pillaron las autoridades el 18 de agosto de 1958. El médico Pedro E. Ortiz exigió al inspector de policía municipal que detuviera a la señorita que estaban buscando “…desde hace mucho tiempo por el motivo que no ha comparecido nunca al servicio de sanidad…”. Para colmo de males, a la fémina le había dado por “…ultrajar a las autoridades sanitarias como de policía por el hecho de que yo como médico director la he hecho detener por ser infractor (sic) a las leyes sanitarias”. 

El 21 de octubre de 1957, Luis E. Torres C., inspector municipal de Policía había oficiado al dragoneante del puesto de la Policía Nacional, para que ordenara a los agentes a su cargo “…que en las horas de la tarde del día de hoy se dediquen a la conducción de las meretrices de este lugar hasta la cárcel del Municipio…”. Se salvarían de la persecución las mujeres que presentaran ante la autoridad policial “…una constancia firmada por la enfermera del Puesto de Salud…” y con sello estampado el 16 de octubre del mismo año.

Periodismo y construcción de una perspectiva de género 

Grace Montserrat Torrente Rodríguez nos trae de nuevo al presente. “El periodismo no debería resistirse a los cambios sociales. Necesitamos un periodismo riguroso, dinámico, flexible y humanizado”. No obstante, considera que existen propuestas o prácticas periodísticas muy valiosas. “Los medios feministas e independientes trabajan narrativas y lenguajes que entienden que las palabras, las imágenes y los sonidos; crean, educan y alimentan actitudes y prácticas sociales”. A decir de Grace Montserrat, “Este tipo de medios, ejercen el periodismo respetando los principios de investigación, constatación, contraste de fuentes, y articulan de manera evidente la defensa de derechos, las denuncias social y pública”.

A decir de Julieta Penagos Peña, “Los medios todavía son agentes determinantes en la interpretación y construcción de la realidad. A través de sus narrativas, los medios pueden validar o cuestionar conductas, roles y estereotipos de género, influyendo en cómo la sociedad los percibe y reproduce”. ‘Pone el dedo en la llaga’ al recordar que, en los ambientes regionales, “…la concentración de medios en pocas manos y la homogeneidad de las agendas informativas dificultan la transformación hacia un periodismo con enfoque de género”.

“En este contexto, el periodismo tiene la responsabilidad de repensar cómo se produce la información y bajo qué normas se narra a los sujetos”. Se trata de construir discursos -dice Julieta-, que no solo incluyan a las mujeres, sino que, analicen las relaciones de poder, las inequidades y los efectos diferenciales de las situaciones sobre hombres y mujeres. 

Luciana Gorrón Avendaño se ha emocionado con la segunda pregunta del conversatorio originado en el Laboratorio de Televisión del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Surcolombiana. “El periodismo tiene una responsabilidad fundamental en la construcción de sociedades más equitativas. Es un campo que no solo informa, sino que moldea las percepciones. Puede desafiar o perpetuar estas desigualdades”. En el caso particular de la radio, percibe que las voces de las mujeres y de algunas diversidades de género se incluyen como adorno en las narrativas sonoras. “El periodismo con enfoque de género es clave para cuestionar las narrativas patriarcales, denunciar las violencias estructurales y promover los cambios culturales que favorezcan los derechos de las mujeres y de las diversidades con lenguajes inclusivos no sexista”. 

Controles social y sexual

Un hecho del pasado sirve como ejemplo para llamar la atención sobre las narrativas institucionales. El lunes 10 de noviembre de 1958, Lourdes Suárez Silva, visitadora de salud pública, ‘rogó’ al alcalde municipal para que enviara a Pitalito en plazo de tres días “…a todas las mujeres de vida pública de esta localidad…”. El objetivo del ruego: “…para que les expidan en el Centro de Salud de esa su carnet de Sanidad respectivo…”. Las autoridades sanitarias estaban muy preocupadas por los recientes casos de enfermedades de transmisión sexual. “Como algunas tienen el carnet de Sanidad o licencia con fecha vencida, es urgente el examen médico”, escribió a máquina y en tinta roja la representante del Ministerio de Salud Pública. El alcalde del municipio ‘sacó el bulto’ y dejó el problema en manos del inspector municipal de policía.

El conflicto de salud pública se había originado a comienzos de septiembre porque algunas practicantes de los placeres sexuales “…no han acudido hoy 3 de septiembre (…) al correspondiente registro”. El médico Pedro E. Ortiz Rocha, funcionario del Ministerio de Salud Pública había tenido “el gusto” de comunicar la novedad al inspector de policía y que incluía los nombres de 25 mujeres de compañía, “Para que usted se digne aplicarles su correspondiente multa de diez pesos moneda corriente”.

De vuelta al presente en Neiva, Adriana Villegas empezó a construir el final de la conversación que contó con audiencias presenciales y en la plataforma digital. Con relación a los retos y desafíos que afrontan las mujeres en el ejercicio del periodismo, “Estamos más en la reportería que en los cargos de dirección. Los horarios laborares no tienen consideración con nuestros compromisos de madres y por eso las realidades nos amenazan con la soltería o el divorcio”. Como columnista en el diario El Espectador ha tenido que soportar maltrato porque algunas audiencias la atacan sin argumentos y en tono despectivo dada su apariencia física y su edad. “Quisiera ser más leída y menos vista”.

La Asociación Sindical de Profesores Universitarios -Aspu-, divulgará esta mañana de sábado, a las 10, en el auditorio central de la Usco la película ‘Estimados señores’. El film sigue a María Esmeralda Arboleda Cadavid, abogada y primera senadora colombiana durante el movimiento sufragista de 1954.

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El lunes 10 de noviembre de 1958, Lourdes Suárez Silva, visitadora de salud pública, ‘rogó’ al alcalde municipal para que enviara a Pitalito en plazo de tres días “…a todas las mujeres de vida pública de esta localidad.

La primera pregunta es motivadora: ¿Cuál ha sido la visión de género que les ha facilitado generar propuestas creativas en las rutinas periodísticas?