Por Manel Salvador Molina Hurtado*
“La cultura es lo único que puede salvar un pueblo; lo único porque la cultura permite ver la miseria y combatirla”. Mercedes Sosa, cantante folclórica argentina. (1935-2009)
Para quienes no lo saben o no lo recuerdan, Jorge Villamil Cordovez, fue un compositor y médico traumatólogo huilense. Nació en la hacienda “El Cedral”, situada en el municipio de Neiva, en 1929 y falleció en Bogotá en 2010. De su autoría se le reconocen más de 200 composiciones de diversos géneros tradicionales, particularmente sanjuaneros, bambucos, pasillos, guabinas y valses. Descollan, nacional e internacionalmente, temas como Los Guaduales, El Barcino, Espumas, Hurí, Al sur, Oropel, y muchos más.
Por lo anterior, entrevisté al señor Gabriel Calderón Molina, natural de San Agustín, miembro de la Fundación Jorge Villamil Cordovez, creada en homenaje a tan querido e ilustre hijo del Huila, pero amado y reconocido por todo el pueblo colombiano; fundación y museo donde reposan todas sus pertenencias artísticas y culturales que, precisamente, legó a su terruño del corazón y que ahora están deteriorándose por la falta de ingresos para su mantenimiento y preservación. Afirma el señor Calderón Molina que el museo, desde hace años, viene sufriendo esta calamitosa situación económica que, señala, cada año viene creciendo hasta el punto de que en la actualidad sus entradas ni siquiera alcanzan para pagarle el salario a una persona que se encargue de lo básico, por lo menos. Lo que indica que no hay quien atienda a los visitantes y demás tareas propias de un museo.
Piezas del museo Jorge Villamil Cordovez
Agrega, que desde hace unos doce días el invierno está afectando seriamente el museo por las enormes goteras, a la espera de que la Secretaría de Cultura del Huila ordene las reparaciones pertinentes. Esto, toda vez que el museo está ubicado en el tercer piso del Centro de Convenciones José Eustasio Rivera, en Neiva.
Pero, sostiene que siempre se responde a sus clamores que la responsabilidad del estado deplorable del museo es estrictamente achacable a la misma precariedad presupuestal que ha afectado a los sucesivos gobiernos regionales de turno. No obstante, sentencia que urge un verdadero y serio esfuerzo gubernamental para dar solución definitiva a tan grave, doloroso y sentido problema.
Y, al propio tiempo, reclama que, en relación al nombramiento de los Secretarios de Cultura, se nombren en dichas dignidades a personas suficientemente idóneas y con conciencia de la importancia que para un pueblo representa la cultura y -en este evento específico, de la conservación de los museos, por lo mínimo-, dado que se ha registrado que se han designado para tal cargo y función a personas “que no tienen idea de qué es un museo”; inclusive, complementa, que en una ocasión un miembro de la Fundación reunido con el Secretario de Cultura, de ese entonces, para determinar las necesidades del museo, éste último le preguntó, con todo desparpajo: ¿y qué es un museo?
Por eso, tanto él como los demás miembros se hallan desesperados y compungidos ante la inminencia del cierre del museo. Pareciera que las goteras del museo no fueran producto de la incesante lluvia sino del llanto incesante a causa dolor que aqueja el alma de quienes valoran la obra y vida del Maestro. Y, desde luego, por el lastimero estado del museo, que acarrea el daño irremediable de los artículos de exhibición; todos, de inconmensurable valor histórico y cultural, orgullo del Huila y de Colombia.
Para terminar, cabe y debe preguntarse, ¿dónde están los organismos encargados de la defensa y preservación del patrimonio cultural e histórico nacional y departamental? ¿dónde están las asociaciones artísticas y culturales del orden nacional y regional? ¿dónde está el Pueblo huilense?
Timaná, 09 de marzo de 2025