Por Olmedo Polanco
El Huila constituyó un territorio estratégico en la lucha armada del M-19. Más que posibilidades de financiación, el grupo insurgente sabía de la importancia del corredor estratégico en su accionar rebelde entre Caquetá, Tolima, Cauca y Putumayo.
Antes de que la aeronave abandonara los cielos de la sabana, un sicario asesinó a Carlos Pizarro Leongómez, candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19. El hecho ocurrió, hoy, hace 35 años. Pizarro se dirigía en un vuelo comercial de la compañía Avianca en la ruta Bogotá – Barranquilla. Las autoridades señalaron a Gerardo Gutiérrez Uribe -alias Yerri- como el sicario que disparó más de una vez dentro del avión. El asesino fue abatido allí mismo por Jaime Ernesto Gómez Muñoz, escolta asignado por el Departamento Administrativo de Seguridad -DAS- al candidato presidencial de izquierda.
“Pizarro, aunque integrante de una familia de la burguesía colombiana, por ser hijo de un almirante de la Armada Nacional, tenía especial amor por la Patria, que se traducía en sus discursos y prácticas rebeldes y comuneras”, recuerda el médico Abel Sepúlveda Ramos.
Nelson Calderón integró el primer comando urbano del M-19 en Neiva, en 1979 recibió formación político-militar en Nicaragua. Recuerda la acción conjunta con el Eln en el asalto a la Caja Agraria del municipio de San Agustín en 1978, donde participó el comandante Boris (Gustavo Arias Londoño). Calderón obtuvo la amnistía del gobierno de Belisario Betancur luego de estar recluido en la cárcel de la capital huilense. “Crecimos como la hierba en varias regiones del país, con la idea de mantener una guerra popular contra la oligarquía”.
Tulio Charry Puentes, profesor de Biología, se acercó a la ideología del M-19 cuando René Ramos llegó desde el municipio de Hobo (Huila), luego de los acuerdos firmados el 24 de agosto de 1984. Conoció a Pizarro en la sede de la Alianza Democrática M-19 en Neiva durante las exequias del médico Miguel Ángel Díaz, desaparecido en Pitalito (Huila) y encontrado en el sector de Pericongo (Entre las poblaciones de Timaná y Altamira). “Pizarro era un combatiente carismático y convencido de los procesos de paz”.
Según el médico Sepúlveda, “El uso de las armas por parte del grupo insurgente no era el fundamento de su accionar militar. Por el contrario, a través de la presión armada se buscaba crear espacios políticos para el diálogo y la negociación. Pizarro, por su formación académica en Derecho en las universidades Javeriana y Nacional, entendía muy bien los contextos sociales, económicos y políticos de la nación”.
La firma de la paz
Luego del secuestro de Álvaro Gómez Hurtado, dirigente conservador, (Bogotá, 29 de mayo de 1988), el grupo insurgente “…ofreció́ una cumbre donde planteó una propuesta de negociación de paz. Entre las distintas ideas que se manifestaron se encontraban: una nueva constitución, un plan de desarrollo económico con justicia social, una filosofía de convivencia, entre otros temas. (De la Insurgencia a la Democracia, 2009. En O. Patiño, V. Grabe, & M. García, El camino del M-19 de la lucha armada a la democracia: una búsqueda de cómo hacer política en sintonía con el país, (págs. 43-106). Bogotá D.C.: Cinep).
El 9 de marzo se firmó el primer acuerdo de paz entre un grupo alzado en armas y el Gobierno colombiano, que se había discutido en Caloto (Cauca). El presidente Virgilio Barco Vargas y el comandante Carlos Pizarro Leongómez refrendaron las negociaciones en el Palacio de Nariño en Bogotá.
“Es una nueva y definitiva etapa para la reconciliación en Colombia. Se trata de concretar la reincorporación definitiva a la vida civil del M-19”. Cada uno de sus integrantes ya ha hecho dejación de las armas y sus jefes aquí presentes ya han recibido de parte de un juez los beneficios procesales previstos en la ley de indulto aprobada por el Congreso de la República”, anunció el presidente.
Por su parte, Carlos Pizarro Leongómez, dijo: “…todos juntos hemos llegado con satisfacción al final de un proceso intenso, un proceso que ha tenido dificultades, pero donde se ha puesto a prueba la capacidad de unidad de los colombianos. Tengo la certeza de que Colombia está contenta. Tengo confianza en que este paso abrirá una compuerta para una paz mucho más grande, mucho más incluyente…”
Discurso de Jaime Bateman Cayón en Radio Garzón
“Mi mamá los vio atacar a bala el comando de la policía; unos barbudos y otros muchachitos que apenas podían con sus fusiles”, me contó Elmer Rodríguez, control de sonido en Radio Garzón, a propósito de la toma a Garzón (Huila), por un comando del M-19. (Entrevista a Elmer Rodríguez. Garzón, septiembre 10 de 2004).
Así que, los guerrilleros, comandados por alias Boris y Amanda, incursionaron en el municipio ubicado en el centro del Huila a 117 kilómetros de Neiva. “Eso fue el viernes 12 de agosto de 1983. Atacaron la estación de policía, tomaron Radio Garzón y asaltaron el Banco de Bogotá”. Sometieron a Ramiro Morera Puyo, control de sonido, y a Ulises Vargas, locutor. “Los tomaron como rehenes y liberaron por los lados del Colegio Simón Bolívar. Yo operaba los estudios de transmisores y aunque pude sacar la emisora del aire, no me atreví. Los guerrilleros emitieron un discurso de Jaime Bateman que llevaban en un casete”.
En el pueblo corrió el rumor de que el alcalde Iván Silva Borrero se escondió debajo de la cama. “Asaltaron la talabartería de Oliverio Calderón y se llevaron fundas y morrales elaborados en cuero”, ha contado Elmer. Según le comentó Jorge Trujillo, a los pocos días llegó un joven a la talabartería y después del susto que le causó al señor Calderón, procedieron a inventariar los artículos robados durante la incursión guerrillera y acordaron el precio a pagar por la mercancía.
El origen de la guerrilla nacionalista
En la antesala de las elecciones del domingo 19 de abril de 1970 fue destituido el gobernador de Huila: “…por haber firmado un telegrama de adhesión al doctor Pastrana…” (Mensaje presidencial. Tomo IV. Segundo volumen. Bogotá, 20 de abril de 1970).
No obstante, el presidente Carlos Lleras Restrepo había elogiado al candidato Misael Pastrana Borrero, en los siguientes términos: “…tengo una amistad menos vieja que la del doctor Sourdis. Se dice de él que es el candidato oficial. Estuvo en mi gobierno, como ministro; estuvo en la embajada en Washington; y prestó una cooperación muy activa en la reforma constitucional…” (Op. Cit. Pág. 301).
Para rematar su retórica, el presidente Lleras aseguró: “El general en retiro, Rojas Pinilla, es también un oligarca, más oligarca que nosotros. Pero la oligarquía a la que pertenece es distinta, porque él sí tiene dinero, tierras, semovientes, más medios económicos que los otros candidatos” (Op. Cit. Pág. 304).
La prensa, especialmente la radiodifusión, fue censurada el día de las elecciones y el gobierno nacional no autorizó la emisión de los boletines generados por los periodistas de la radio.
“Fueron unos comicios ejemplares, rodeados de las más amplias garantías”, dijo a través de la televisión pública el presidente Carlos Lleras Restrepo. (Mensaje presidencial. Tomo IV. Segundo volumen. Bogotá, 20 de abril de 1970).
El Comando Nacional de la Alianza Nacional Popular señaló de oligárquico al gobierno nacional “…y que después de haber preparado un escandaloso fraude que está acabando de consumar, pretende imponer ahora al país un resultado electoral que burla la opinión inequívocamente expresada en las urnas…”.
En el municipio de El Pital (Huila), ganó las elecciones Gustavo Rojas Pinilla, con 592 votos; seguido por Belisario Betancourt, que obtuvo 577 sufragios. El conservador Misael Pastrana Borrero, logró 566 respaldos, y siete personas sufragaron en blanco. Evaristo Sourdis y Rafael Corredor, no obtuvieron apoyo en las urnas. (Registraduría Nacional del Estado Civil. Oficina de Comunicaciones y Prensa).
El comando aseguró que el presidente electo de Colombia era el general Gustavo Rojas Pinilla. “Esta es una declaración abiertamente subversiva”, respondió Lleras Restrepo.
En consecuencia, el Movimiento 19 de abril nació luego de las elecciones presidenciales en Colombia, que enfrentaron al candidato del Frente Nacional y al general Gustavo Rojas Pinilla, de la Alianza Nacional Popular-Anapo).
Las alianzas impensables
Como la política es dinámica, Héctor Polanía Sánchez, dirigente conservador del sur del Huila, acérrimo enemigo político de las Farc y del M-19 se vio obligado a firmar alianzas con la izquierda nacionalista.
En efecto, durante las elecciones regionales de 1991, en la noche del miércoles 24 de julio, los medios de comunicación divulgaron la que llamaron “prueba de una extraña alianza”. Para asegurar la victoria en la elección de Gobernador del Huila, el Partido Social Conservador (PSC) anunció que el senador Héctor Polanía Sánchez y Marcos Chalitas, ex dirigente guerrillero, habían llegado a acuerdos. “La alianza surgió en las últimas horas entre el M-19, Convergencia Liberal, de Julio Enrique Ortiz, el social conservatismo de Héctor Polanía Sánchez, y los sectores galanistas que orientan Rodrigo Villalba y Hugo Tovar”. (El Tiempo. El PSC sin estrategia electoral. Bogotá, jueves 25 de julio de 1991. Pág. 3A).