Por Geovanny Rojas Mosquera (TATA)
Para los laboyanos que apreciamos nuestro territorio, siempre será un honor hablar de Pitalito, como el "Corazón del Macizo Colombiano", una tierra con una identidad cultural vibrante y un potencial transformador inmenso ausente de brújula.
En este contexto aparece Pitalito Ciudad Museo, joven organización de cooperación cultural, logrando de entrada superar las caracterizaciones negativas de la ciudad, posicionando el arte no como adorno, el arte resignificando los espacios públicos es una herramienta de tejido social, integrando la riqueza creativa de la ciudad con la visión estratégica direccionada al crecimiento social real.
La obra de Pitalito Ciudad Museo es perceptible desde lo físico, su robustez requiere que el pensamiento ciudadano transite su propia conciencia, es imposible crecer socialmente si no valoramos la funcionalidad del pensamiento crítico desde la cuadra.
A pesar de su brillo económico y artístico, la ciudad enfrenta una paradoja: la carencia de cohesión social, razón que enmarca la pérdida del reconocimiento Unesco, que atrasó la nivelación de sus dificultades estructurales, especialmente las asentadas en condición de marginalidad. El nutrido crecimiento de su población flotante y la falta de pertenencia han generado una desconexión entre el ciudadano y su entorno. Cuando no hay un sentimiento de "dueño" sobre la ciudad, se debilita la confianza colectiva y el cuidado del espacio común.
La obra creativa de los laboyanos desde Pitalito Ciudad Museo, ha elevado la imagen de la ciudad, el reconocimiento como la Ciudad del Arte en Colombia, es un gran activo no entendido por las autoridades locales y buena parte de la ciudadanía, especialmente en condición de rebusque, ante las limitantes de empleabilidad formal.
La ciudad la mejoramos todos, Pitalito Ciudad Museo ha dado un sólido paso al frente, surgiendo como una intervención social profunda, que abre caminos con aportes vitales como:
La recuperación del Espacio Público para el Arte, ya que una ciudad estética es una ciudad que se habita con orgullo, dignificando los barrios y ahuyentando la indiferencia, estimulando el sentido de pertenencia al llevar el arte a las calles el ciudadano se reconoce en su patrimonio, los muros dejan de ser cemento frío para convertirse en espejos de la historia local generando cultura de confianza y fomentando el diálogo para crear conciencia colectiva, fraguando el tránsito de la visión individualista a una ciudad donde el bienestar del vecino es también el propio.
El reto actual de Pitalito es unir sus talentos y recursos mediante el arte urbano en su integralidad, multiculturalidad y educación para construir una ciudad confiable, una ciudad que fomente el empleo y la producción, que no solo exporte productos, sino que irradie civismo y unidad y a futuro gobierno ejemplar.