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Por Gabriel Calderón Molina

 Colombia sería un país muy distinto de lo que es ahora, si no hubiera sido por la violencia que nos ha afectado desde finales de la década de los años cuarenta del siglo pasado.  Desde hace 77 años, la violencia en el país ha sido el denominador común de la vida de   quienes    hemos habitado este país. Si hubiéramos vivido en paz, Colombia sería el país más desarrollado económica y socialmente de Latinoamérica, teniendo en cuenta nuestra abundante y diversa riqueza natural que lo caracteriza.  

 

En el libro ‘La Violencia en Colombia’, publicado en 1962, de Monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna se describe la primera parte de ese proceso de la violencia interpartidista que azotó el país entre 1947 y 1958, pasando por el asesinato del Jorge Eliécer Gaitán en 1948. Todo como producto de la ceguera como muchos dirigentes políticos de esos tiempos buscaban el poder, originando la muerte de 300.000 colombianos, situación ésta que en buena fue parte fue resuelta con la creación del Frente Nacional mediante el plebiscito de 1957 que permitió que en los siguientes 16 años se alternara la presidencia entre Liberales y Conservadores.

 

La segunda parte de la violencia se inició con la creación de las Farc en 1964, en Marquetalia, Tolima. Se dice que esta región era una zona de campesinos rebeldes a quienes el gobierno persiguió dando origen a la creación en Río Chiquito de la Farc, comandada por “Tirofijo”, Manuel Marulanda Vélez y luego, a la creación del Eln, que en sus comienzos tuvo en sus filas del padre Camilo Torres, quien murió en 1966, en Santander, después de un enfrentamiento con las fuerzas militares. 

 

La tercera parte de la violencia empezó cuando esas dos fuerzas rebeldes, que buscaban el poder a través de la guerra y la violencia, acudieron desde el comienzo de la década de 1980 al narcotráfico para financiar sus actividades subversivas, hasta el punto de que con el correr de los años, ya no las nueve el deseo de llegar al poder por la fuerza de las armas, sino los dividendos económicos del cultivo y el negocio de la coca.  Víctimas de los carteles del narcotráfico que se crearon fueron Rodrigo Lara en 1984 y Luis Carlos Galán en 1989.

 

La existencia de la violencia ha sido denominador común del país durante los 77 años anteriores, afectando gravemente su desarrollo económico y social. La violencia que persiste, y que se ha agravado en este gobierno, es en gran parte, la culpable de la pobreza de muchos, de los desplazamientos, de la desigualdad, del atraso de las obras de infraestructura, del desempleo, de la economía informal y de los 9 millones de víctimas que demandan apoyo del Estado. Sin paz es imposible superar los bajos niveles del desarrollo. Colombia sería un país mucho más desarrollado, si no hubiera sido por la violencia que nos ha azotado, ya casi durante un siglo.