Gabriel Calderón Molina
El Huila es un territorio en donde todos los municipios cuentan con diversas fortalezas turísticas que no hemos sabido aprovechar. Esto fue lo que llevó hace más de veinte años a que en los estudios liderados por el Doctor Germán Palomo García y consignados en el documento Huila Futuro, quedara establecido que el turismo debía ser la segunda estrategia de desarrollo regional después de la agroindustria. De muy poco ha servido esta recomendación para que se tradujera en uno de los objetivos fundamentales a corto, mediano y largo plazo de los gobiernos para planear y desarrollar nuestro Departamento, no obstante, la evidencia de las muchas fortalezas culturales, naturales, históricas, arquitectónicas, gastronómicas y religiosas que tenemos de norte a sur.
De haber acogido los gobiernos del Departamento esta prioridad, muy distinta sería en estos tiempos la suerte de los huilenses ante el crecimiento del turismo mundial que ha empezado a reflejarse en el aumento impresionante de visitantes al país (134% en tres años), como lo señalan las estadísticas de extranjeros que llegan atraídos por las ofertas turísticas, como lo registran los diversos medios de comunicación.
Al ver los datos de visitantes extranjeros a los Parques Arqueológicos de la Cultura Agustiniana queda demostrado que dicho crecimiento del turismo mundial en el Huila no ha tenido ningún impacto. Si miramos las cifras aportadas por Instituto Colombiano de Antropología e Historia- ICANH, vemos que ahora estamos peor que hace 30 años. En 1997 visitaron los parques 75.073 turistas de los cuales 6.840 eran extranjeros; en el año 2024, bajó a 60.773 de los cuales 8.286 eran extranjeros. En el año 2025, 64.322 de los cuales 8.681 eran extranjeros. Estas cifras son similares a lo largo de 30 años demostrando que el turismo hacia la Cultura Agustiniana, Patrimonio de la Humanidad, no ha aumentado con el transcurrir de los años. Por el contrario, está de caída; lo mismo está ocurriendo con el desierto de la Tatacoa y seguramente en los demás lugares turísticos del Huila.
Estos datos permiten concluir que el Huila hasta ahora no ha sido una buena opción ni para el turista nacional ni el extranjero. ¿Dónde está la falla? Primero en la inseguridad, producto del fracaso de la promesa de paz total de este gobierno y, segundo, por la falta de una política regional, visionaria e inteligente de los gobiernos departamentales para que a través de un plan estratégico, divulgue, promueva e invierta en el fortalecimiento de la gran oferta turística que caracteriza al Departamento, que se traduzca en la generación de empleo, la hotelería, el incremento del comercio, la producción artesanal, la gastronomía, etc., factores que impulsarían el desarrollo regional. La total incompetencia de los funcionarios encargados del turismo ha sido evidente. Ni siquiera conocen el inventario de la oferta turística municipio por municipio. Así entonces, ¿estamos ahora preparados para aprovechar el crecimiento del turismo mundial que está llegando a Colombia?