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Por Luis Felipe Narváez Galíndez

 

El sector turístico del Huila es, en su vasta mayoría —un 90% para ser precisos—, un entramado de pequeñas empresas familiares. Hay restaurantes y hoteles regentados por sus dueños, guías turísticos, pequeñas agencias de viajes familiares y, crucialmente, aquellos que poseen su propio vehículo de transporte turístico. Todos ellos son pequeños propietarios de su propio medio de producción y destacan por su alta movilidad, lo que, lamentablemente, los hace vulnerables.

 

Si se les arrebata su herramienta de trabajo, se les quita, sin más, su medio de subsistencia. Esto es precisamente lo que está sucediendo con las familias que, con gran esfuerzo, compraron su carro con placas blancas —diseñadas para el transporte grupal—, solo para ver cómo les es incautado en retenes ilegales operados por actores armados irregulares.No hay

 

justificación para ninguna de estas dos acciones. Pero hay una diferencia abismal entre que a un ganadero le incauten, digamos, cinco de cien cabezas de ganado, y que a una familia le retengan el vehículo que representa su único sustento. La distinción es clara: esta acción les quita la totalidad de sus ingresos directos, condenando a la familia a la precariedad.

 

Hoy conocí de primera mano el hecho de un amigo que, tras años de esfuerzo, adquirió su carro de transporte turístico. Ese mismo vehículo fue retenido la semana pasada en el tramo entre La Plata e Inzá, sin que existan, por ahora, posibilidades de devolución. "Ha sido imposible la devolución del carro, del cual mi familia vive", me expresó muy pensativo. Es un hecho más de tantos que vienen sucediendo, pero que, lamentablemente, todos callamos.

 

Por ello, hacemos un llamado vehemente a estos actores irregulares. Es imperativo que muestren gestos de buena voluntad para la devolución de estos medios laborales, que son el motor de la pequeña empresa familiar. Reitero: arrebatar el sustento a un pequeño propietario de transporte turístico no tiene ni sustento ideológico ni legitimidad alguna sobre el territorio donde ustedes hacen presencia.

 

Fundamentalmente, señores armados irregulares, es momento de que actúen. Devuelvan estos elementos de trabajo y tengan especial consideración con un sector del que viven miles de familias. Estas no son grandes empresas; son hogares que luchan cada día por salir adelante con sus hijos.