
La seguridad en el municipio de Cartagena del Chairá, Caquetá, sufrió un duro golpe tras registrarse dos eventos violentos en una misma jornada. El primero de ellos fue el asesinato de Alcibiades Ipuz, quien fue atacado con arma de fuego mientras se encontraba en una panadería cercana al parque principal. El crimen, ocurrido a plena luz del día, sembró el pánico entre los habitantes y comerciantes del casco urbano, quienes presenciaron el despliegue policial para el levantamiento del cuerpo.
Horas más tarde, un segundo hecho independiente agravó la situación: un atentado con explosivos contra un ferry que transportaba motocicletas sobre el río Caguán. La detonación del artefacto durante la operación habitual de la embarcación dejó un saldo de ocho personas lesionadas. Entre los afectados se encuentran una mujer embarazada y un menor de edad, quienes fueron trasladados de urgencia a centros asistenciales para recibir atención médica.
Ante la escalada de violencia y la evidente alteración del orden público, la Alcaldía de Cartagena del Chairá tomó medidas drásticas para proteger a la ciudadanía. Se decretó un toque de queda preventivo que rigió desde la noche del sábado hasta la mañana del domingo. Por su parte, el gobernador de Caquetá manifestó su preocupación y anunció la evaluación de un consejo de seguridad extraordinario para analizar las amenazas que acechan a esta localidad.
Actualmente, las autoridades mantienen una fuerte presencia en la zona y adelantan investigaciones para esclarecer los móviles de ambos ataques. Mientras la fuerza pública trabaja en identificar a los responsables del homicidio y del atentado en el río, la comunidad permanece en un estado de alta alerta, a la espera de garantías que permitan retornar a la tranquilidad en este sector del sur del país.