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Por Alfonso Vélez Jaramillo

María Lucia Villalba Gómez, (Malú) la nueva y única senadora del Huila en el próximo periodo constitucional, no podrá trabajar sola y debe contar con el apoyo reciproco de los representantes a la cámara, diputados, concejales, alcaldes  y del pueblo huilense. 

Desde el 20 de julio será la huilense responsable de presentar proyectos de ley, gestionar recursos y ejercer control político enfocado en las necesidades nacionales y específicas del departamento del Huila.
Aquí nace una nueva historia política Huila. Hay renovación con preparación y, atrás deben quedar los egoísmos y los intereses políticos partidistas, que no dejan prosperar.
Sería muy fácil afirmar que con apenas 36 años es relativamente joven para esa  responsabilidad, pero Villalba Gómez, tiene experiencia, sensibilidad y el carácter para que el Huila se sienta y se escuche en el congreso.
Luego de los comicios legislativos de este domingo en Colombia, hay varios puntos para analizar con cabeza fría, de manera detenida y urgente. 
1º. Nuestro departamento, por fortuna logró un escaño en el senado de la república con María Lucía Villalba, que muchos atacaron por ser hija del gobernador Rodrigo Villalba Mosquera, que no la inhabilita para ser senadora.

Villalba, ha hecho buen gobierno y está comunicando bien, podría decirse que lo mejor que pudo haberle sucedido al Huila en esta época, es contar con la experiencia y la trayectoria del hoy Gobernador.
2º. Quienes atacaron de manera despiadada a la hoy senadora electa, nunca revelaron ni resaltaron su preparación académica de centros educativos y su experiencia laboral dentro y fuera del país. 
3º. María Lucía, en un hecho inédito, cargará sobre sus hombros la enorme responsabilidad como única senadora del departamento y una voz solitaria del Huila para el próximo periodo, por esa razón necesita todo el apoyo.
4º. El tema político no debe tomarse de manera deportiva ni llevados por impulsos. Este es un asunto de responsabilidad ciudadana con el principio democrático de una sociedad.
5º. A un legislador en Colombia no se le pueden pedir obras materiales. Llámese senador o representante no tiene competencia para coadministrar, ni hacer directamente carreteras o alguna otra obra pública o programas sociales, como muchos lo creen, o lo piden.
6º. La ley determina un delito que el congresista gestione a su nombre o ajeno gestione ante las entidades que operen recursos públicos o celebre contratos.
Inclusive, ni siquiera puede ser miembro de juntas directivas de entidades que manejen recursos públicos. 
Un senador o representante a la cámara no puede dirigir a jefes de entidades territoriales, llamase gobernador o alcalde, ni muchos menos decir “tengo gobernador o alcaldes”.
Su actividad se enmarca en aprobar o improbar normas, nada más, en este caso que beneficien el desarrollo económico, político o social y el Huila lo necesita con urgencia. 
7º. La función legislativa principal constituye crear, debatir o reformar leyes generales o superiores, que siempre impactarán el interés general y, además del control político con juicios políticos  sobre el Ejecutivo con responsabilidad.  
En el periodo que termina, los congresistas de oposición no debatieron, se enfrentaron de manera descarada al presidente Petro, por otros asuntos, menos del control político. Que Cada quien haga su propio juicio.
8º. El Senado hace la legislación nacional, las normas de orden público, de seguridad nacional y regula las relaciones internacionales.  
La Cámara de Representantes, toma decisiones fundamentales como vocera de  las regiones para el país. 
En esas condiciones importante señalar que no solo se renueva el congreso, sino que se define la voluntad del marco legal que ubicará el rumbo político, económico y social de Colombia en el próximo periodo.
9º. Forzoso reconocer que lastimosamente, el Huila vuelve a ser víctima del “síndrome del legislador foráneo invisible e imperceptible”.
El abultado número de votos que se fueron este domingo del Huila con candidatos de otras regiones, no puede ocultarse.
Ahora, ni sus mismos promotores no saben a quién acudir para reclamar trabajo para el Huila, porque existen las bancadas políticas de partido. 
Es probable que quienes se llevaron los votos, vuelvan dentro de 4 años a buscar más, “invitados” por negociantes de la politiquería comercial. 
Se han preguntado: ¿votar por candidatos foráneos al Senado, sin ver resultados, les están haciendo un bien al Huila?

10º. ¿A quiénes benefician realmente esos votos?
 
De cinco senadores propios que teníamos en el año 2002, Jaime Bravo, Hernán Andrade, Jorge Eduardo Géchem, Edgar Artunduaga y Jaime Dussán, quedan dos hasta el 20 de julio, Carlos Julio González y Esperanza Andrade. 

No es mentira, quienes promueven en el Huila campañas políticas foráneas para el senado de la república, no lo hacen gratis. 
No es ilegal, comprar votos si, y no es moral votar contra los intereses de nuestra región, es regalar el mandato  regional.
Aquí ya comienza desde abajo a entrelazarse la breña de la inmoralidad. Se consiguen votos, sin saber el origen del candidato, ni los principios de los partidos, mucho menos los programas.
Por esta y otras razones, invite a votar por candidatos del Huila. 
Desde este 20 de julio María Lucia Villalba, será una voz solitaria del Huila en el senado, debe coordinar bien su trabajo con los cuatros representantes a la Cámara:  las liberales Flora Perdomo, que repite, escrutado el 99,71 % de las mesas con 37.989 votos, Lucy Mireya Bravo Obando con 24.245 votos, Lourdes Paola Mateus Serrano del Pacto Histórico, con 82.084 votos y Julio César Triana Quintero, de Cambio Radical, con 31.351 votos.