Versículos de la Biblia: Colosenses 1:12-13 Dando gracias al Padre que os hizo aptos para participar de la porción de los santos en la luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino del Hijo de Su amor.
Palabras del ministerio: La promesa que Dios le hizo a Abraham con respecto a la buena tierra es muy significativa. Cuando Pablo escribía la Epístola a los Colosenses y hablaba acerca de la porción de los santos, sin lugar a dudas tenía en mente la repartición de la buena tierra entre los hijos de Israel, según se narra en el Antiguo Testamento. La palabra griega traducida “porción” en 1:12 también podría traducirse “lote”. Pablo empleó este término usando como trasfondo el relato del Antiguo Testamento acerca de la tierra. Dios le dio a Su pueblo escogido, a los hijos de Israel, la buena tierra por heredad, para que ellos la disfrutaran. Dicha tierra representaba todo para ellos. De hecho, aun en la actualidad, la tierra sigue siendo un asunto crucial en el Medio Oriente. El problema que persiste hoy en día en el Medio Oriente, tocante a Israel y a las naciones vecinas, gira en torno a la tierra.
Tal como la buena tierra era la porción de los hijos de Israel, hoy Cristo es la porción de los santos. Hemos dicho que cuando Pablo escribió 1:12, él tenía en mente el tipo de la tierra de Canaán. En 1:13 él añade:
“El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino del Hijo de Su amor”.
Este versículo nos recuerda la manera en que los hijos de Israel fueron liberados de Egipto y trasladados a la buena tierra. Por tanto, el concepto que Pablo tenía al escribir 1:13 refleja exactamente lo que se revela en el éxodo de Egipto y en la entrada a la buena tierra. En tiempos antiguos, Dios libró a Su pueblo de Egipto y lo condujo a la buena tierra.
Dios el Padre hizo lo mismo con nosotros; Él nos libró de la potestad de las tinieblas, tipificada por el Faraón y Egipto, y nos trasladó al Cristo todo-inclusivo, tipificado por la buena tierra. Los hijos de Israel fueron trasladados de Egipto a una tierra que fluía leche y miel, donde no había tiranía alguna; del mismo modo, nosotros hemos sido trasladados a una esfera maravillosa, llamada el reino del Hijo del amor del Padre. Por consiguiente, ser hechos aptos para participar de la porción de los santos, en realidad equivale a entrar en la buena tierra. Por tanto, lo que Pablo escribió en 1:12-13, concuerda con el cuadro del Antiguo Testamento.