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Versículos de la Biblia:  Mateo 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo.

 

Palabras del ministerio
(Parte 2 de 3)

 

Esta verdad tiene dos aspectos. El primero es estar en armonía acerca de cualquier cosa; el segundo es la oración acerca de cualquier cosa. Necesitamos ser llevados por Dios hasta este punto. La armonía cristiana sólo se encuentra en el Cuerpo de Cristo; no se encuentra en ningún otro lugar. Sólo en el Cuerpo de Cristo no hay rivalidad, y sólo ahí se halla la armonía. Cuando nuestra vida natural sea quebrantada por el Señor y seamos llevados al punto donde verdaderamente conozcamos el Cuerpo de Cristo, estaremos en armonía, y cuando nos juntemos para orar, nuestra oración también estará en armonía. Si estamos en la base de la armonía, entonces las cosas que hagamos también estarán en armonía. Cuando estamos en armonía en cuanto a lo que vemos, podemos ser el portavoz de la voluntad de Dios.

 

El ministerio de oración de la iglesia es una oración en la tierra que produce actividad en el cielo. Hermanos y hermanas, debemos recordar que las oraciones que tienen como meta la edificación espiritual o las oraciones personales nunca pueden abarcar la oración de Mateo 18. Frecuentemente le pedimos a Dios cosas que necesitamos, y Él contesta nuestras oraciones. Las oraciones personales tienen su lugar. También pensamos que Dios está muy cerca de nosotros. Gracias al Señor, Él también escucha las oraciones para edificación espiritual. No debemos menospreciar este tipo de oración. No obstante, también debemos ver que las oraciones no tienen un fin meramente individual ni su único objetivo es la edificación espiritual. La oración tiene como fin el ministerio y la obra. Este tipo de oración es el ministerio de la iglesia en la tierra; es trabajo de la iglesia. La oración es la responsabilidad que la iglesia tiene delante de Dios. La oración de la iglesia es la apertura del cielo. La oración de la iglesia consiste en que cuando Dios quiere hacer algo, ella ora primero de modo que pueda ser realizado para que así se cumpla la meta de Dios.