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Versículos de la Biblia:  Mateo 18:18-19 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo. Otra vez, de cierto os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos.


Palabras del ministerio
(Parte 1 de 3)

 

El Señor nos dice en el versículo 19: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Lo que el Señor Jesús recalca aquí no es pedir en armonía, sino estar en armonía acerca de cualquier cosa y luego pedir. Según el idioma original, la frase “cualquier cosa” se refiere tanto a ponerse de acuerdo como a pedir. La intención del Señor no es decirnos que nos pongamos de acuerdo en cuanto a algo y luego lo pidamos, sino que estemos en armonía acerca de cualquier cosa. Si estamos en armonía acerca de algo específico y lo pedimos, será hecho por el Padre que está en los cielos. Esto es lo que se llama la unidad del Cuerpo, la unidad del Espíritu Santo.

 

Si no está en la unidad del Espíritu Santo, ni ora en la armonía del Espíritu Santo, ¿cree usted que el cielo le oirá? Hacer que el cielo ate y desate no es algo que uno puede hacer por su cuenta. Pensar que uno puede hacer las cosas solo es una insensatez. El Señor dice: “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. Esto quiere decir que si dos personas están en armonía en la tierra acerca de cualquier cosa, una armonía como la de la música, entonces lo que pidan les será hecho por el Padre celestial. Esta clase de oración requiere la constitución del Espíritu Santo en aquellos que oran. Dios tiene que llevarlo a uno hasta el punto en que uno deje un lado los deseos personales y sólo desee lo que Dios quiere; y otro hermano también necesita ser llevado por Dios a la misma experiencia. Cuando usted y ese hermano son llevados a este punto y están en una armonía como la de la música, entonces, todo lo que pidan les será hecho por el Padre celestial.

 

Hermanos y hermanas, ¿creen ustedes que por el simple hecho de estar de acuerdo en sus opiniones serán contestadas sus oraciones? Con frecuencia hay desavenencia aun entre personas que comparten la misma opinión. La igualdad de propósito no garantiza que no habrá fricción. Puede ser que dos personas deseen predicar el evangelio. Pero mientras lo hacen discuten en cuanto a la manera de hacerlo. Es posible que dos personas deseen ayudar a otros; sin embargo, al mismo tiempo que están ayudando a otros hay desavenencia entre ellas. La igualdad de propósito no garantiza que habrá armonía. Debemos comprender que en nuestra carne es imposible tener armonía. Sólo habrá armonía, tendremos las mismas perspectivas y podremos orar unánimes, cuando nuestra vida natural sea quebrantada por el Señor y comencemos a vivir en el Espíritu Santo y a vivir en Cristo.