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Versículos de la Biblia:   1 Pedro 2:4-6 Acercándoos a Él, piedra viva, desechada por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual hasta ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo. Por lo cual también contiene la Escritura: “He aquí, pongo en Sion una piedra angular, escogida, preciosa; y el que cree en Él, jamás será avergonzado”.

 

 


Palabras del ministerio


En el versículo 4 Pedro declara que Cristo es una piedra viva.Una piedra viva no solamente posee vida, sino que también crece en vida. Cristo es la piedra viva para el edificio de Dios. Aquí Pedro hace un cambio de metáfora, pues después de hablarnos de la simiente, la cual pertenece al reino vegetal (1:23-24), nos habla de una piedra, la cual pertenece al reino mineral.

 

 

La simiente sirve para plantar vida, mientras que la piedra es útil para edificar (2:5). El pensamiento de Pedro pasa de la siembra de la vida al edificio de Dios. Con respecto a nosotros, Cristo es la simiente que nos imparte vida; pero con respecto al edificio de Dios, Cristo es la piedra.

 

 

Después de recibirle como la simiente de vida, necesitamos crecer para experimentarle como la piedra que vive en nosotros. De este modo, Él también hará de nosotros piedras vivas que son transformadas con Su naturaleza pétrea, a fin de poder ser edificados junto con otros como casa espiritual, sobre Él mismo como el fundamento y la piedra angular (Is. 28:16).

 

El versículo 6 indica que Cristo es una piedra que ha sido escogida por Dios para ser la piedra angular de Su edificio (Ef. 2:20). En Efesios 2:20 Pablo dice: “Siendo la piedra del ángulo Cristo Jesús mismo”. Tanto en ese versículo como en éste, se menciona a Cristo, no como el fundamento, sino como la piedra del ángulo. Esto se debe a que lo que se desea resaltar en este pasaje no es el fundamento sino la piedra del ángulo que une dos muros, a saber, el muro compuesto por los creyentes judíos y el muro compuesto por los creyentes gentiles. Cuando los edificadores judíos rechazaron a Cristo, ellos lo rechazaron como la piedra del ángulo (Hch. 


4:11; 1 P. 2:7), es decir, como Aquel que uniría a los gentiles con ellos para la edificación de la casa de Dios.