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Versículos de la Biblia

Juan 1:32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre Él. (33) Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar en agua, Él me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo. (34) Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios. (35) El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. (36) Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios! (37) Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús. (38) Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? (39) Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con Él aquel día; era como la hora décima.

Palabras del ministerio

Juan no sólo presentó a Cristo como el Cordero de Dios, sino también como el Cordero con la paloma (1:32-33). El Cordero quita el pecado del hombre, y la paloma trae a Dios como vida al hombre. El Cordero tiene como fin efectuar la redención, es decir, redimir al hombre caído y devolverlo a Dios, y el propósito de la paloma es dar vida, ungir al hombre con lo que Dios es, para introducir a Dios en el hombre y al hombre en Dios, y para unir en Dios a los creyentes. Tanto el Cordero y la paloma son necesarios para que el hombre participe de Dios. La paloma es el símbolo del Espíritu Santo, cuya labor es traer a Dios al hombre y unirlos. El Cordero, por el lado negativo, resuelve el problema del pecado del hombre; la paloma, por el lado positivo, trae a Dios al hombre. El Cordero separa al hombre del pecado, y la paloma une a Dios con el hombre.

Aquí la paloma representa al Espíritu Santo, y es para impartir la vida, regenerar, ungir, transformar, unir y edificar. La paloma no habla de poder sino vida. No tiene poder, pero está llena de vida y percepción. La Biblia valora los ojos de la paloma, ya que éstos son su característica más preciosa. En Cantar de Cantares, el Señor alaba a la que lo busca por sus ojos de paloma (1:15). La paloma no es un símbolo de poder, sino de vida. Es hermosa, pequeña y está llena de vida.