Versículos de la Biblia
Filipenses 4:5 Sea conocido de todos los hombres lo comprensivos que sois. El Señor está cerca.
Efesios 4:2 Con toda humildad y mansedumbre, con longanimidad, soportándoos los unos a los otros en amor.
Palabras del ministerio
(Parte 2 de 2)
Por experiencia he aprendido que ser comprensivo es la primera característica de una vida que expresa a Cristo. Si vivimos a Cristo, no discutiremos con los demás, e incluso sabremos cuándo decir palabras agradables. En ocasiones, hasta una palabra apacible dicha en el momento inoportuno, puede desencadenar discusiones. Si usted contesta precipitadamente a una persona que le ha ofendido, no está siendo paciente ni comprensivo. Si alguien se enoja con usted, lo mejor es quedarse callado. Sea comprensivo y espere el momento oportuno para pronunciar una palabra apacible. Es imprescindible que los casados pongan esto en práctica. Si a su cónyuge le gusta discutir, sea cuidadoso en la forma en que le contesta. Es posible que ni siquiera sea prudente invocar al Señor en voz alta, pues podría provocar más problemas. En lugar de tratar de decir algo, cálmese, invoque al Señor en su interior y espere a que la situación se tranquilice.
Esto es fácil de enseñar, pero difícil de practicar. Para vivir así se necesita la gracia. Cuando una esposa se enoja con su esposo, es fácil que el esposo también se enoje. Es posible que él se encienda en ira y que sus emociones se desborden. Cuando uno llega a este estado, es extremadamente difícil calmarse. Es por eso que necesitamos la gracia del Señor. Ser comprensivos en una situación así, requiere de mucha gracia. Pero si por la gracia del Señor nos ejercitamos y permanecemos tranquilos, la situación volverá a la normalidad. Entonces tendremos la oportunidad de hablar apaciblemente.