
Versículos de la Biblia
Juan 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, (15) para que todo aquel que en Él cree, tenga vida eterna.
Palabras del ministerio
Cuando los hijos de Israel hablaron contra el Señor y contra Moisés leemos en Números 21:6 que "Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel". Entonces el pueblo fue a Moisés y le pidió que orara para que el Señor quitara a las serpientes. Moisés oró por ellos, y Dios le mostró la manera de ser salvos, diciéndole que hiciera una serpiente de bronce y la levantara sobre un asta. Cuando alguien que había sido envenenado por las serpientes ardientes miraba a la serpiente de bronce, vivía (Nm. 21:9).
Cuando el Señor Jesús estaba muriendo en la cruz, Él estaba en la forma de una serpiente. Esta es una expresión dura, y seguramente necesita ser explicada... Él se hizo la carne de pecado únicamente en la forma, pero no en la realidad. Observe la serpiente de bronce. En forma, apariencia y semejanza, parece ser una verdadera serpiente; sin embargo, no tiene veneno en ella. Tiene la apariencia serpentina, pero no la naturaleza serpentina. De la misma manera, Cristo se hizo la carne de pecado sólo en apariencia y en semejanza. Aparentemente Él era exactamente igual a un hombre pecador, pero dentro de Él no existía la naturaleza pecaminosa.
Cuando Cristo fue levantado en la cruz, Satanás, el diablo, la serpiente antigua, fue juzgado (Jn. 12:31-33; He. 2:14). Esto significa que la muerte de Cristo puso fin a la naturaleza serpentina del hombre caído.