Versículos de la Biblia
Juan 7:37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba. (38) Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había el Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado.
Palabras del ministerio
¿Del interior de quienes correrán ríos de agua viva? No correrán solamente de los cristianos especiales o de los apóstoles Pablo, Pedro y Juan, sino de todos los que creen, de hombres comunes como nosotros. Es del interior de hombres como nosotros que correrán ríos de agua viva. Cuando la gente tenga contacto con nosotros, debe hallar satisfacción y dejar de tener sed.
Tuve una amiga que con el simple contacto que tenía con las personas éstas podían percibir la vanidad del mundo, la necedad de la ambición y la esterilidad de la avaricia. Es posible que alguien se sintiera insatisfecho por algo. Tan pronto tenía contacto con ella, encontraba que el Señor es suficiente y satisface. Por otro lado, quizás alguien estaba contento con algo, pero cuando tenía contacto con ella, descubría que aquello no tenía valor. El Señor dijo que quien cree en Él, de su interior correrían ríos de agua viva. Esta debe ser una experiencia común a todos los cristianos.
Hermanos y hermanas, ¿dejan otros de tener sed cuando se relacionan con nosotros o permanecen sedientos? Si otros se quejan de sus sufrimientos y nosotros también, si otros se sienten tristes y nosotros hacemos lo mismo, y si otros confiesan sus fracasos y nosotros los nuestros, ya no somos ríos de agua viva sino un árido desierto. Cuando esto nos sucede, alguien está equivocado, o Dios o nosotros. Pero ya que Dios no puede equivocarse, indudablemente somos nosotros los que estamos errados.