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Versículos de la Biblia:  Mateo 18:26-27 Entonces aquel siervo, postrado, le adoró, diciendo: Ten paciencia nmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel esclavo, movido a compasión, le soltó y le perdonó la deuda.


Palabras del ministerio
(Parte 1 de 2)


El evangelio no consiste en que Dios trabaje por nosotros para concedernos lo que pensamos que necesitamos. Quizás usted diga: “Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo”. Sin embargo, el Señor no responde diciendo: “Paga con lo que tienes y el resto págalo después”. No. ¡Él perdonó todas nuestras deudas! La gracia del Señor no guarda proporción alguna con nuestras oraciones y peticiones. Nuestro Señor actúa en nuestro favor y responde a nuestras oraciones conforme a lo que Él tiene. El amo de aquel esclavo le concedió la libertad y le perdonó la deuda. ¡Así es la gracia de Dios; tal es Su medida! Todo aquel que le pida a Dios de Su gracia, la recibirá, aunque su concepto de la gracia sea muy limitado. Tenemos que tener bien en claro este principio: el Señor se deleita en conceder gracia a los hombres. Siempre y cuando anhelemos la gracia, aunque sea un poco, Él la derramará sobre nosotros. Él sólo teme que no se la pidamos. En cuanto uno manifiesta tal esperanza y exclama: “Oh, Señor ¡Ten misericordia de mí!”, el Señor derramará Su gracia sobre uno.


Necesitamos darnos cuenta de que la salvación se realiza en el hombre según la medida de Dios. La salvación no se efectúa conforme al pensamiento del hombre. Se realiza en el hombre conforme al pensamiento y al plan de Dios.}

(Continúa mañana)