Versículos de la Biblia
Filipenses 1:19-20 Porque sé que por vuestra petición y la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi salvación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
Palabras del ministerio
La salvación que necesitamos depende de la condición en que nos encontremos. Si estamos bajo el juicio de Dios, necesitamos una salvación que nos rescate de ello. Si estamos bajo la mano de Satanás, necesitamos una salvación que se ajuste a tal situación. Del mismo modo, si nuestro mal genio nos perturba o si enfrentamos dificultades en nuestra vida matrimonial, necesitamos otra clase de salvación. Mientras que Pablo se hallaba en la prisión, él necesitaba una salvación que se ajustara a su situación específica. Pablo, quien era judío, no se hallaba en una cárcel común; él era prisionero de la guardia real del César, del pretorio. El caso de Pablo era verdaderamente excepcional. Además, él no había cometido ningún delito. Por el contrario, había sido arrestado y encarcelado por predicar a Cristo. Todos los días y durante ciertas horas permanecía encadenado a un guardia. Indudablemente Pablo sufría mucho en la cárcel; él debía de sufrir allí menosprecio y maltrato. Debido a esto, necesitaba de una salvación específica. Esto no significa que necesitaba ser liberado de la cárcel, sino que más bien necesitaba experimentar la salvación allí mismo en la cárcel.
En el versículo 20 vemos aquí que el anhelo de Pablo consistía en no ser avergonzado en nada. Supongamos que Pablo llorara y se lamentara de su situación. ¿No habría sido esto vergonzoso? Sus lágrimas habrían sido una señal de derrota, un indicio de que había perdido su fe y su confianza en el Señor. Supongamos, por otra parte, que Pablo se hubiera enojado con el carcelero y hubiera discutido con él. Esto también habría significado una vergüenza. En cambio, sería una gloria si él se regocijara sin importar cómo lo trataran. A fin de mantener una postura victoriosa como apóstol de Cristo, Pablo necesitaba cierta clase de salvación.
En el versículo 20 vemos dos aspectos de la salvación que Pablo necesitaba. El primer aspecto era que en nada fuera avergonzado, y el segundo, que Cristo fuera magnificado en su cuerpo. Pablo esperaba que su situación resultara en su salvación, la salvación de no ser avergonzado en nada y que al mismo tiempo Cristo pudiera ser magnificado en su cuerpo.