Versículos de la Biblia
Apocalipsis 12:9-10 Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama el diablo y Satanás... porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos. (10) ...de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo extienda tabernáculo sobre mí.

Palabras del ministerio
Satanás ha venido a mí y me ha hablado muchas veces. Él nunca desiste; siempre me pregunta: “¿Has logrado vencer? Veo que sigues siendo el mismo”. Entonces le respondo: “Si dependiera de mí, me preocuparía. Pero el Señor es mi victoria”.
El diablo insiste en decirme que no soy bueno en esto o aquello; pero yo le contesto: “Doy gracias al Señor y lo alabo precisamente porque no soy bueno”. Cuando me dice que soy débil, le respondo: “Eso es maravilloso, ahora Cristo tiene la oportunidad de manifestar Su poder”.
Podemos ver lo valioso que es ser débiles. ¡Qué gozo es reconocer nuestra debilidad! No tenemos temor, y nuestros corazones se llenan de agradecimiento y alabanzas al comprender que nada podemos hacer por nuestra cuenta. Hermanos y hermanas, nuestra incapacidad no es un obstáculo, sino una ayuda. Cuanto más impotentes seamos para alcanzar la victoria, más oportunidad tendrá Cristo de manifestar Su poder.
Él se especializa en ocuparse de nuestra incapacidad y debilidad. Cuanto más desvalidos, fracasados y débiles seamos, más oportunidad tiene nuestro Señor de manifestar Su poder en nosotros. ¡Aleluya! ¡Jesús es el Salvador! ¡Aleluya! Él es nuestro Señor. ¡Aleluya! Él es nuestra vida. ¡Aleluya! Su poder nos es dado con el propósito de extender Su tabernáculo sobre nuestras debilidades.
Por eso, nuestros ojos deben estar puestos en Él y no en nosotros mismos.