Versículos de la Biblia
Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, a esto estad atentos. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto poned en práctica; y el Dios de paz estará con vosotros.

Palabras del ministerio
Los creyentes no sólo debían pensar en las cosas mencionadas en el versículo 8, sino que también debían poner en práctica lo que habían aprendido, recibido, oído y visto en el apóstol. En la vida de Pablo ciertamente se manifestaban todas y cada una de las características mencionadas en el versículo 8. Los creyentes habían aprendido, recibido y oído estas cosas de él y también las habían visto en su persona. Por esta razón, Pablo los exhortó a que lo siguieran y practicaran las mismas cosas que él.
El versículo 9 concluye así: “Y el Dios de paz estará con vosotros”. Esto es tanto una bendición como una promesa. El Dios de paz es el origen de todo lo mencionado en los versículos 8 y 9. Como resultado de nuestra comunión con Él y de tenerle en nosotros, todas estas virtudes brotarán en nuestra vida.
En el versículo 7 Pablo habla de la paz de Dios, y en el versículo 9 se refiere al Dios de paz. Primero él dice que la paz de Dios guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos, y luego, que el mismo Dios de paz estará con nosotros. En realidad, la paz de Dios y el Dios de paz son uno. Cuando Dios está con nosotros, la paz también nos acompaña. La paz que disfrutamos es en realidad Dios mismo. Si deseamos disfrutar al Dios de paz, necesitamos orar para estar en comunión con Él.