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Versículos de la Biblia

Isaías 66:1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono y la tierra estrado de mis pies; ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? (2) Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.

Palabras del ministerio


Muchos cristianos desean ir al cielo. Según ellos, el cielo es un lugar muy agradable. Pero Dios no tiene tanto interés en los cielos como lo tienen tales cristianos. El desea un lugar donde reposar. Isaías 66:2 revela que el lugar de descanso de Dios no es ni el cielo ni la tierra, sino el hombre. Dios anhela obtener al hombre. Este versículo corresponde a Mateo 5:3: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos". La clase de hombre que constituye el descanso de Dios es la de hombres contritos y pobres en espíritu. La voluntad de Dios es que seamos humildes y pobres en nuestro espíritu, que estemos vacíos para El. Pero si nuestro espíritu está lleno de algo que no sea Dios, no seremos pobres en nuestro espíritu. En tal caso, Dios no puede morar en nosotros. Es pobre en espíritu aquel cuyo espíritu está vacío, desocupado y listo para que el Señor entre en él.

Como pobres y humildes en espíritu, deberíamos decir: "Señor, ven; estoy despojado, no tengo nada ni a nadie; estoy listo para Ti. Entra, haz Tu morada en mí, radícate en mí". Todos debemos ser la morada del Señor. Esto es lo que El desea y lo que busca. Este es Su beneplácito. La máxima bendición consiste en ser la morada de Dios. Su morada es también nuestra morada. Cuando nuestro Dios descansa, nosotros también hallamos descanso en Su morada.