Versículos de la Biblia
Filipenses 3:19-20 Cuyo fin será destrucción, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria se halla en su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos con anhelo al Salvador, al Señor Jesucristo.
Palabras del ministerio
La palabra griega traducida “ciudadanía” denota el conjunto de los ciudadanos, es decir, una comunidad. Nuestra vida nacional no se lleva a cabo en un país terrenal, sino en los cielos, pues es allí donde está nuestra verdadera ciudadanía. Cuando viajo, a veces la gente me pregunta de dónde vengo. Aunque les digo que vengo de China, preferiría decirles que vengo de los cielos, y que mi ciudadanía está allí.
Ya que nuestra ciudadanía está en los cielos, no debemos preocuparnos por lo terrenal, es decir, por las cosas necesarias para nuestra subsistencia. No debemos tener tales cosas en tan alta estima. Por supuesto, tampoco quiero decir que no debamos comer alimentos saludables, tener ropa apropiada, una buena vivienda o un buen medio de transporte.
Necesitamos todas estas cosas, pero todo lo que exceda a nuestras necesidades cae en la categoría de la complacencia, la cual debe ser rechazada. Si amamos las cosas terrenales que son necesarias para nuestra vida humana, eso significa que no valoramos nuestra ciudadanía celestial.
Espero que tengamos siempre presente que nuestra ciudadanía está en los cielos y que somos un pueblo celestial que está transitoriamente en la tierra. Debemos contentarnos con el alimento, abrigo, vivienda y medio de transporte necesarios para vivir. No nos entreguemos al disfrute excesivo de las cosas materiales y terrenales.