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Eduardo Gutiérrez Arias

Por: Eduardo Gutiérrez Arias

El pasado martes 11 de marzo 8 miembros de la comisión séptima del Senado, por una escasa mayoría de 8 contra 6 integrantes, decidió archivar el proyecto de ley Reforma Laboral que cursaba en el Congreso y que ya había sido aprobado en dos debates en la Cámara de Representantes. La Comisión no permitió que el proyecto pasara a plenaria para que 108 senadores pudieran analizarlo y decidir sobre el mismo.

Infortunadamente la senadora Huilense Esperanza Andrade, posesionada en el cargo la semana anterior, fue uno de los 8 senadores que traicionaron el interés nacional, el sentido de la democracia y el anhelo de los trabajadores colombianos por recuperar derechos que han perdido en las reformas neoliberales de estos 20 años de gobiernos uribistas. Ella votó en contra de los trabadores huilenses y colombianos para favorecer la oligarquía empresarial del país.

Esta reforma en esencia busca la estabilidad laboral, eliminar la violencia en el trabajo, jornada nocturna a partir de las 7 de la noche, plenos derechos laborales para la mujer trabajadora y para los obreros del campo. También plenos derechos laborales para los aprendices del Sena y minimizar la tercerización laboral. Estos son derechos reconocidos en todos los países democráticos que también tuvieron una corta vigencia en Colombia y fueron cercenadas por la derecha uribista.

El ambiente de violencia y represión generalizada han contribuido a este cercenamiento de derechos para los trabajadores colombianos. Esto hace que nuestra nación sea una de las más desiguales del planeta como lo registra el Banco Mundial en su informe sobre pobreza de diciembre del 2024. Está también en la cola del mundo en materia de organización sindical de los trabajadores, donde sólo el 4.6% de los mismos (cerca de 1.850.000) pertenecen a un sindicato. En China es del 40%, en Inglaterra del 30%, en los países nórdicos alrededor del 60%, en México el 22%, en Chile el 19% y en E.U. el ll.5%. Sin organización del pueblo trabajador es casi imposible la conquista de derechos y la construcción de democracia.

Ante el bloqueo institucional que la derecha oligárquica intenta en el Congreso contra las reformas progresistas del gobierno, el presidente Petro ha decidido convocar a una Consulta Popular tal como lo establece el artículo 37 de la C.N., para que sea el pueblo colombiano quien decida, si se aprueba o no las reformas Laboral y de la Salud. Pero también a una primera gran movilización de respaldo a estos proyectos, que tendrá lugar el próximo martes 18 de marzo en todo el país. En el Huila se proyectan movilizaciones en Neiva, Pitalito, Garzón y La Plata. A ellas estamos invitando a todos los trabajadores, campesinos, estudiantes, indígenas, amas de casa y demócratas de todos los partidos, a dar su respaldo a estas reformas.