El Huila no se puede quedar sin senadores propios

Por Alfonso Vélez Jaramillo
A pocas horas de elecciones legislativas tenemos la posibilidad de escoger muy bien el congreso que tomará posesión el 7 de agosto, justo para un nuevo periodo constitucional.
Somos testigos de un “congreso ordenado” para no dejar gobernar, un anti gobierno alineado contra las reformas, los puntos en los que han retrocedido los derechos del pueblo.
Si votamos bien, podremos seguir avanzando como sociedad políticamente organizada.
O si no, permitiremos que algunos senadores y representantes sigan atentando contra la democracia como si fueran los dueños del país.
Vimos un congreso que de frente en su mayoría no dejó gobernar al presidente Gustavo Petro, y se le atravesó a todos los proyectos e iniciativas.
Detestable, votaron en contra, sin siquiera analizar los proyectos y eso que hay algunos que aspiran a la presidencia como el nefasto costeño Efraín Cepeda Saravia.
Podremos asegurar que el anterior es un periodo vergonzoso, un hecho público y notorio que no se puede tapar con las dos manos.
Vergonzoso y cabizbajo, porque se jugó a la antidemocracia y a la anti armonía constitucional, solo por intereses políticos y politiqueros.
Las mismas causas que han generado la violencia en la historia de nuestra adolorida Colombia y en muchos otros lugares del mundo.
La función legislativa, el control político y la cooperación armónica, son algunas de las responsabilidades para consolidar la democracia y evitar que el Estado caiga en el anacronismo legal.
El Código Sustantivo del Trabajo tiene 76 años de vigencia, con algunas reformas, por fortuna, siendo la más reciente y estructural la Ley 2466 de 2025, que pretende "trabajo decente y digno" especialmente en la contratación y las jornadas.
El congresista debe evitar conflictos de interés y gestionar leyes en beneficio nacional, no personal, ni para sus patrocinadores, como sucede como el mandado que hicieron a las EPS con las reformas a la salud.
En el plano regional hago de nuevo un llamado para votar por candidatos del Huila.
De cinco senadores propios que teníamos en el año 2002, Jaime Bravo, Hernán Andrade, Jorge Eduardo Géchem, Edgar Artunduaga y Jaime Dussán, no quedan sino dos, Carlos Julio González y Esperanza Andrade, quienes ingresaron por otros a quienes les toco renunciar.
No es mentira, la inmensa mayoría de quienes promueven en el Huila campañas políticas foráneas para el senado de la república, no lo hacen gratis.
No es ilegal, pero no es moral votar contra los intereses de nuestra región, eso es regalar el mandato regional.
Aquí ya comienza desde abajo a entrelazarse la breña de la inmoralidad.
No es un secreto, apoyan y les consiguen votos, sin saber el origen del candidato, ni los principios de los partidos, mucho menos los programas, y se contradicen muy a menudo.
Lo más grave, ni siquiera se sonrojan y vuelven a jugar en cada campaña, y no falta quienes se lavan las manos señalando “todos los políticos son ladrones”, que, aunque los hay, no son todos.
Señalan con el dedo acusador y se rasgan las vestiduras porque “me duele el Huila” y paradójicamente, terminan votando por candidatos foráneos que nunca o pocas veces han visitado el departamento.
Algunos solo lo han venido a Neiva invitados para las fiestas de San Pedro, en donde “se pegan la rodadita” con rabo de gallo y los demás atuendos tradicionales.
Y al calor de unos tragos, con rajaleña, la tambora, la puerca y la marrana, consiguen transar el apoyo para sus aspiraciones, de expertos en campañas políticas, quienes después en temporada fría les achacan todos los males a los candidatos de aquí, por quienes no votaron.
Se han preguntado alguna vez ¿si votar por candidatos foráneos al Senado y no ver posteriormente resultados para el departamento, será que les están haciendo un bien al Huila?.
¿A quiénes benefician realmente esos votos?, ¿Debe el Huila seguir respaldando a quienes no vuelven a rendir cuentas ni a cumplir compromisos?.
Es muy fácil, no es sino buscar las obras impulsadas por congresistas foráneos y vemos que nada han hecho por el Huila, salvo algunos contados casos.
Claro, también, hay dirigentes huilenses que juegan de local y tampoco han hecho nada por la región y en elecciones buscan votos por gente de afuera, pero no todos son ineficientes.
Se estila que muchos vienen y consiguen los votos y no vuelven a aparecer, ni siquiera para agradecer a quienes les depositaron su confianza.
Este es asunto muy común y el único beneficiado es el que les hace campaña, casi siempre por un puñado de monedas y un interés particular económico.
Por estas y otras razones, votaré y aconsejo votar por candidatos del Huila.