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Gabriel Calderón Molina

Mi pasada columna en este periódico (28 de febrero) ¿Le llegó la hora al Turismo del Huila?, algunos lectores  no la comprendieron al pensar que al señalar cifras estadísticas de visitantes a los Parques Arqueológicos de la Cultura Agustiniana a lo largo de 30 años, en las cuales  se establece que el turismo   no se ha incrementado  no obstante el crecimiento del flujo turístico mundial hacia Colombia (143% en tres años), era un menosprecio  del número de visitantes que recibe  este parque y de los esfuerzos que mucha gente de la región hace a diario por atender a los turistas.

Esta forma equivocada de pensar me lleva nuevamente a referirme al tema del incremento del turismo proveniente del exterior que recorre   casi todo el país,  pero no  el Huila, como  se deduce al interpretar las cifras del único sitio en donde se  registra el número de visitantes extranjeros como es el caso del Parque Arqueológico de Mesitas en San Agustín.

Empiezo por aclarar  que el crecimiento del turismo mundial es un hecho evidente  que vienen registrando los diferentes  medios de comunicación del mundo. Entre los países  que se vienen beneficiando de  este incremento figuran Marruecos, Turquía,  Grecia, Japón, China, República Dominicana,  Islas del Caribe,  Costa Rica y Colombia. Un conocido que estuvo en Puerto Rico contaba que de allí  volaban ahora a Medellín tres aviones diarios  cargados de turistas que venían a disfrutar de la capital paisa y otros lugares del país. Las cifras del aumento del  ingreso de visitantes a Colombia, figuran, ante todo, en el aeropuerto de El Dorado en Bogotá. Así entonces, la inquietud que se nos debe generar es, si el Huila se está  beneficiando o no, de esta tendencia mundial del turismo, como si ocurre  de gran parte del país. Las cifras nos dicen que no.

En la mencionada columna escribí y es bueno repetirlo: “¿Dónde está la falla? Primero en la inseguridad, producto del fracaso de la  paz  total de este gobierno y, segundo, por la  falta de una política  regional, visionaria e inteligente de los gobiernos  departamentales para que a través de un plan  estratégico, divulgue, promueva e invierta en el fortalecimiento de la gran oferta  turística que  caracteriza al Huila, que se traduzca en generación de empleo, hotelería, incremento del comercio, producción artesanal, gastronomía, etc. que impulsarían la economía  regional”.

Por lo pronto veo difícil llegar a allá, por la incompetencia de los  funcionarios encargados del turismo. Parece que ni siquiera conocen el inventario de la oferta  turística del Huila como me lo dijo un visitante de la Cueva de Los Guácharos. Así es imposible aprovechar la oportunidad que nos ofrece  creciente tendencia mundial del turismo.