Wilfred Trujillo Trujillo
Diputado Asamblea del Huila
Hay discusiones que parecen lejanas a la vida cotidiana de nuestros territorios, pero que pueden convertirse en oportunidades para transformar su economía. La conectividad aérea y el costo de los tiquetes son una de ellas. Detrás de cada ruta, cada tarifa y cada posibilidad de viajar, también está la oportunidad de que más personas descubran lo que Colombia tiene para ofrecer. Y el Huila debe estar preparado para aprovecharla.
En el Congreso de la República, el debate sobre el turismo rural ha abierto una conversación importante para departamentos como el nuestro. En el marco del Proyecto de Ley 026 de 2026 Senado, orientado a fortalecer e incentivar el turismo rural en Colombia, la senadora huilense María Lucía Villalba Gómez presentó una proposición para incluir expresamente al Huila, Caquetá y Putumayo en las medidas de vigilancia especial de las tarifas aéreas.
Esta discusión merece nuestra atención, porque mejorar las condiciones de conectividad puede contribuir a que más viajeros consideren nuestros territorios como destinos para conocer, recorrer y disfrutar. Pero hay una pregunta que debemos hacernos desde el Huila: ¿qué vamos a ofrecerles cuando lleguen?
La respuesta está, en buena medida, en nuestras zonas rurales.
El sur del Huila es el norte del desarrollo del turismo cafetero. No se trata únicamente de una frase que reivindica nuestra vocación productiva, sino de una invitación a mirar el café desde otra perspectiva.
Durante años hemos trabajado para producir un grano de calidad, conquistar mercados y posicionar el nombre del Huila entre los referentes de los cafés especiales. Ahora tenemos la oportunidad de dar un paso más: convertir esa riqueza productiva en una experiencia turística.
¿Por qué no pensar en que un visitante de Bogotá, Medellín, Europa o cualquier otro lugar del mundo pueda llegar al Huila y conocer directamente dónde nace el café que consume? ¿Por qué no invitarlo a recorrer una finca, conversar con una familia caficultora, participar en una catación y descubrir el conocimiento que existe detrás de cada taza?
El café no comienza cuando llega a una tienda ni termina cuando se sirve en una mesa. Detrás de él hay familias, generaciones de conocimiento, paisajes, procesos de transformación y una cultura que merece ser conocida. Esa historia también puede generar oportunidades económicas para quienes la han construido.
Municipios como Pitalito, Palestina, San Agustín e Isnos cuentan con condiciones para aportar a una oferta turística que integre el paisaje, el patrimonio, la cultura campesina y las experiencias cafeteras. El reto consiste en conectar esos atributos, fortalecer los servicios turísticos y construir propuestas que permitan a los productores participar de manera directa en los beneficios de la actividad.
Por eso, la discusión sobre las tarifas aéreas debe conectarse con una agenda regional más amplia. Facilitar la llegada de visitantes es importante, pero también necesitamos promoción, infraestructura, formación, articulación entre municipios y acompañamiento a los emprendimientos rurales. La conectividad, por sí sola, no garantiza el desarrollo; debe ir acompañada de una oferta organizada y de oportunidades reales para las comunidades.
Desde la Asamblea Departamental del Huila podemos contribuir a esa conversación respaldando las iniciativas nacionales que buscan fortalecer el turismo rural y promoviendo la articulación entre la Gobernación, las alcaldías, los gremios cafeteros, los operadores turísticos y las asociaciones de productores.
El propósito debe ser claro: que el turismo no se concentre exclusivamente en los destinos tradicionales, sino que abra nuevas oportunidades para nuestras zonas rurales; que una visita no sea solamente una fotografía del paisaje, sino una experiencia que genere ingresos para las familias y reconocimiento para quienes producen nuestro café.
El Huila tiene una historia que contar y un producto que el mundo conoce. El siguiente paso es lograr que también conozca a su gente, sus fincas y sus tradiciones.
No podemos limitarnos a exportar café y esperar que el reconocimiento llegue por sí solo. Tenemos que abrir las puertas del territorio, crear experiencias y hacer que quienes descubran nuestros cafés especiales encuentren razones para volver.
Porque el futuro de nuestra caficultura también puede estar en el turismo. Y porque el sur del Huila no solo tiene la oportunidad de producir café para el mundo: tiene la oportunidad de recibir al mundo para que descubra cómo se produce.
El sur del Huila es el norte del desarrollo del turismo cafetero. Hagamos que el mundo no solo pruebe nuestro café, sino que también conozca su origen.