Domingo, 31 Julio 2022 01:13

RECUPERANDO LA HERMANDAD

Escrito por EDUARDO GUTIERREZ ARIAS
Valora este artículo
(0 votos)

Sin haberse posesionado Gustavo Petro, como presidente ni su Ministro de Relaciones Exteriores, Álvaro Leiva, ya han comenzado a restablecerse las relaciones de fraternidad entre Colombia y Venezuela, como se refleja en la apertura de la frontera en sus sitios más importantes en Arauca, Norte de Santander y La Guajira donde imágenes de televisión muestran un flujo masivo de personas en los dos sentidos (ingreso y egreso).

El comercio de las dos naciones en estos lugares ha vuelto a funcionar y se respira un ambiente de optimismo y esperanza en la normalización de las relaciones. La derecha venezolana, aliada del neofascismo imperante en Estados Unidos con Donald Trump y en Latinoamérica con gobiernos como los de Iván Duque en Colombia, Bolsonaro en Brasil y Lasso en Ecuador, no pudieron derrocar a Nicolás Maduro ni destruir la unidad de ese noble y digno pueblo al que quisieron imponerle un presidente títere como Juan Guaidó, como si se tratara de minusválidos incapaces de manjar su soberanía.

La semana pasada, Jhon Bolton, ex asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, reconoció en forma desvergonzada, en una entrevista para la CNN, como ellos a través de la CIA, habían sido coautores del intento de golpe de estado del 30 de abril del 2019 en el vecino país.


Es verdad que el bloqueo económico, político y diplomático, sumado a frecuentes conspiraciones e intentos golpistas como el mencionado anteriormente y la crisis provocada de su producción petrolera, logró destruir la economía, forzando un éxodo que se aproxima a los 2.8 millones de personas, representando cerca del 10% de sus habitantes.

Esta cifra sólo es superada por la de Colombia de la cual han salido cerca de 6 millones de personas acosadas por la violencia y la pobreza. La llegada de Biden al gobierno de E.U. ha aliviado el cerco económico y comienza un proceso de recuperación incluso con un significativo retorno de connacionales. Esto no sólo es bueno para Venezuela sino también para Colombia, la nación vecina con la hemos tenido una mayor cercanía en todos los terrenos y hacia donde se dirigían en el pasado la mayoría de nuestras exportaciones.


Las relaciones internacionales de Colombia deben estar signadas por el respeto a la soberanía nacional de los otros Estados tal como se ha acordado en los marcos de la ONU. Querer imponerle presidentes a nuestros vecinos, como lo pretendió hacer Duque con Venezuela o incluso con Estados Unidos cuando expresó su apoyo a la reelección de Donald Trump, sólo nos hace quedar en ridículo.

Visto 156 veces