Domingo, 08 Mayo 2022 06:15

MADRE QUERIDA

Escrito por CARLOS ANDRES FACUNDO ORTEGA, Ingeniero Civil
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Ya mis cabellos se han empezado a pintar de blanco y lejos de casa, altivo camino esgrimiendo al mundo, mi fortaleza e independencia, pero siempre, por dentro sigo siendo el niño que requiere los cuidados, el cariño y la compresión de su madre… mi alma se reúsa a cambiar y a desarrollarse bajo la relatividad de los conceptos establecidos por el mundo y se aferra a la mano maternal como cuando estaba empezando a caminar, jamás olvidaré las frases que en los primeros eneros de mi vida aprendí de ella, las tablas de multiplicar que me enseñaron que su amor jamás resta ni divide, suma, multiplica y potencia, ahora no solo hacia sus hijos sino también a sus nietos.

Es increíble como en los grandes momentos vemos a nuestra madre celebrar llena de jubilo y sentirse orgullosa con los triunfos nuestros, pero mas loable y admirable aun, es ver como siempre ha estado presta a ser la primera mano amiga cuando las cosas no han salido como queríamos y aun ante la más evidente y estruendosa derrota se convierte en el soporte para levantarnos y empezar de nuevo… es que no existe nadie en este mundo que nos tenga mas fe y confianza que nuestra madre, ella ha creído siempre en nosotros, aun cuando todos los demás nos hayan dado la espalda y abandonado a nuestra suerte.

Quiero traer a colación una frase llena de verdad y sabiduría de autoría de la escritora y socióloga española Esther Vivas, que dice: “Ser Madre es un ejercicio constante de empatía y paciencia infinita” y es que, en sus múltiples facetas de amiga, maestra, compañera, cómplice, socia, patrocinadora de sueños y locuras, nos enseña a diario que jamás estará dispuesta a claudicar y mucho menos abandonar la misión que Dios le ha conferido como intermediaria en la creación de vida en este mundo.

Al margen de un reconocimiento en una fecha que comercialmente se ha determinado en el calendario nuestro, es menester siempre honrar su benemérita labor y corresponder con amor su esfuerzo y dedicación, y es que es el único ser que aun cuando las fuerzas de su cuerpo pueden ser menguadas por el tiempo, el temple de su alma se fortalece cada día para aportar en el crecimiento y formación de su descendencia.

Gracias infinitas a el Dios todopoderoso por permitirnos conocer el amor en su máxima expresión en la figura de una madre y experimentar la sublime experiencia de sentirnos seguros y respaldados por un ser con el sello de la perfección de su creación, y es que una madre es ese ser que puede tomar el lugar de todos, pero nadie jamás podrá tomar el lugar de ella.

Gracias Madre querida por ser el mas grande tesoro que Dios dispuso como dote para nuestras vidas.

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