Domingo, 16 Enero 2022 02:20

AGUEROS Y CABALAS

Escrito por CARLOS ANDRES FACUNDO ORTEGA, Ingeniero Civil
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Encuentro opiniones compartidas, con respecto a los agüeros y cábalas que se tienen en mi tierra, asociadas al inicio de un nuevo año, algunos, las tienen como un ritual sin el cual no es posible empezar una nueva vuelta al sol y de manera sacramental e imprescindible siguen con manual en mano las ceremonias que han heredado de generación en generación y que representan la garantía de un año pletórico en viajes, salud, dinero y felicidad… otros por el contrario se burlan de lo ilusa que puede ser la raza humana, en cuanto a creer de manera ingenua, que unas simples dramatizaciones y escenas patéticas, pueden desencadenar una serie de acciones positivas y cambios para bien en la vida personal y comunitaria, por lo que con rigidez y dureza invitan a no creer en supersticiones y enfocar las energías a trabajar arduamente para hacer realidad todo lo anhelado. 

Personalmente creo que son válidos los dos conceptos y que su fusión puede ser la verdadera garantía de un año de grandes logros, de la posibilidad de ser felices y hacer felices a todos aquellos, con quienes coincidimos en tiempo y espacio, en este maravilloso mundo que por privilegio, Dios nos ha concedido para nuestro goce y disfrute… Para explicar de manera clara mi concepto, me permito hacer un análisis al significado de algunas de las tradiciones y agüeros que he observado en mi región y los aspectos que complementaria para que sean exitosos: Me parece genial comer las doce uvas el 31 de diciembre para llamar a la buena suerte y la prosperidad, pero teniendo en cuenta que así reconocemos que habitamos en la viña que Dios nos ha prestado y que por su gracia aun somos dignos de disfrutar de los frutos sagrados del creador, pero que nuestra obligación es con amor, gratitud, humildad y respeto seguir labrando, abonando y cultivando nuestra fe en Dios para cosechar y compartir con todos nuestros semejantes… Dar la vuelta a la manzana en familia cargando maletas para atraer viajes y nuevos destinos, es algo que puede ser muy eficaz si se hace con amor, integrados y pensando que el dueño de nuestro destino es Dios y que Él es quien define cada uno de nuestros viajes incluido el ultimo al más allá, por eso nuestra maleta, ligera de lo material debe estar cargada de acciones y sentimientos que nos sirvan de pasaporte a la vida eterna, prometida por nuestro salvador… que no falten esas lentejas en los bolsillos en representación de fortuna y salud, pero recordando siempre, que abundante como las lentejas es el amor de Dios y que cada día de un nuevo año es la oportunidad de agradar a nuestro creador y solo así alcanzaremos la felicidad real.

Capítulo especial merecen las cabañuelas de los abuelos que nos enseñaban que el comportamiento atmosférico de cada uno de los primeros doce días del año representaba en general lo que habría de ser los doce meses del año… mi consideración al respecto es que el gran significado está, en que cada día de nuestra existencia, vamos a observar manifestaciones de Dios, que nos traen un mensaje y que nos previenen al respecto de lo que puede acontecer en un determinado periodo de tiempo; también debemos ser conscientes que dada día y todos los días tenemos el poder de cambiar las circunstancias en las  que vivimos y que la mejor manera de predecir el futuro, es construirlo

Agüeros, cábalas o acciones para mejorar están bien, si recordamos lo que nos dice Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”.

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